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Máxima seguridad
Policías y misiles

Invitados. La lista es considerable por su número y por lo que cada uno de los líderes mundiales representa. El servicio secreto está presente

Eric Lemus
Enviado especial

El Diario de Hoy

Presencia.
En el Vaticano, como en el resto de la histórica ciudad, los controles son permanentes. Foto EDH / Eric Lemus

En los alrededores de la Stazione Vaticana, la escala de los trenes que surcan la ciudad para ir y venir al resto de la península, una familia norteamericana degusta un helado porque la primavera romana empieza a transformarse en el temible verano que ellos sufren cada agosto. Sí, faltan un par de meses todavía.

Junto a la familia, un grupo de sujetos con no menos de 1.80 de altura, gafas ahumadas y cabello engominado miden los movimientos de todos nosotros.

El ministro del Interior, Giuseppe Pisanu, anunció que “Roma ha elevado las medidas de seguridad” para contener toda amenaza contra los invitados a la ceremonia fúnebre previa al entierro del Papa y para ofrecer mejor protección a los peregrinos.

El gobierno de Silvio Berlusconi ha reforzado el servicio de seguridad con miles de policías municipales, Carabinieris y miembros del ejército. Están en todas partes con una amabilidad inconfundible.

No hay mejores sujetos para preguntar una dirección cuando alguien está perdido e, incluso, tienen tiempo para gastar un par de bromas al ver las piernas alargadas de una romana. Sí, parecen amigables, pero inofensivos en lo absoluto.

Sobre el cielo de Roma hay helicópteros que van y vienen, y, mañana, ningún avión podrá sobrevolar el espacio aéreo de la capital.

Además, habrá una aeronave de vigilancia, misiles antiaéreos y un buque de guerra en la costa mediterránea. ¿Algo más? Sí, agentes del servicio secreto que protegen a los visitantes.

La realidad sobrepasa la ficción y hay más detalles que están perfectamente armonizados con el paisaje de Roma.

 

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