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Miles desfilan ante restos del Papa Wojtyla
Según el Vaticano más de 600 mil personas han visto
el cuerpo del sin vida del Sumo Pontífice este día.
Los fieles esperan por más de cuatro horas para ver al Santo
Padre.
EFE
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| Imagen aérea del
tercer día de visitas, donde la gente pudo contemplar
el cádaver del Papa Wojtyla. Foto
EDH / AP |
Una marea humana que hoy alcanzará un millón de
personas, según el Vaticano, continuó este martes
desfilando ante los restos mortales de Juan Pablo II, quien yacerá
bajo tierra, dijo la Santa Sede, en el mismo lugar donde estuvo
hasta 2001 Juan XXIII.
La imagen aérea de este tercer día tras la muerte
del Pontífice muestra el río ingente de personas que
serpentea por la rectilínea Vía de la Conciliazione
y la Plaza de San Pedro hasta llegar a la basílica más
importante de la Cristiandad.
Los datos facilitados por la Santa Sede hablan de 600.000 personas
al día, lo que supone un ritmo bastante más alto que
el de 18.000 a la hora del que informó previamente Protección
Civil.
En cualquier caso, el desfile, que continuará hasta la noche
del jueves, es imparable desde que poco antes de las 18.00 horas
GMT del lunes se abrieran las puertas de San Pedro para dar paso
a una multitud que se multiplica según pasa el tiempo.
Las horas de espera se han estabilizado en torno a cuatro, después
de que llegaran incluso a superar las seis, para una fugaz visita
que apenas dura unos segundos, ya que los empleados vaticanos situados
en torno al catafalco impiden que nadie se pare.
Mientras el homenaje popular a Juan Pablo II adquiere dimensiones
nunca vistas, el Maestro de Ceremonias Pontificias, el arzobispo
Piero Marini, confirmó hoy que el Papa será enterrado
bajo tierra en la cripta vaticana, con una lápida sencilla,
con su nombre y las fechas del pontificado, al estilo de la tumba
de Pablo VI.
El cadáver del Papa polaco, que no ha sido embalsamado, se
colocará en un féretro de ciprés, forrado de
terciopelo carmesí, encajado en otro de plomo de cuatro milímetros
de espesor y, a su vez, en uno de madera de olmo.
En el interior se introducirá un saquito de terciopelo con
las medallas del pontificado y un pergamino con su biografía
dentro de un tubo de cobre.
Marini señaló que, por primera vez, el rostro de Juan
Pablo II se cubrirá con un pañuelo blanco antes de
cerrar el féretro y proceder a enterrarlo, tras un solemne
funeral, al que asistirán el viernes gobernantes de todo
el mundo y que durará tres horas.
El portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls, señaló
que el Papa Wojtyla no dejó indicación alguna sobre
dónde tenía que ser enterrado.
Su testamento, que ya lo han abierto las autoridades vaticanas,
el camarlengo (el español Eduardo Martínez Somalo)
y el sustituto de la Secretaría de Estado (el arzobispo argentino
Leonardo Sandri), aún no se ha leído en la Congregación
de Cardenales y posiblemente se hará mañana miércoles.
En esa declaración de últimas voluntades, Navarro
no descarta que pueda figurar el nombre del cardenal "in pectore",
cuyo nombre se desconoce, nombrado por el Pontífice polaco
en el consistorio de 2003.
El purpurado "in pectore" es una prerrogativa del Papa,
quien muchas veces no publica los nombres por razones de conveniencia
para la Santa Sede o por razones políticas.
No se descarta que pueda ser el arzobispo de Hong Kong o el de Moscú,
o su fiel secretario Estanislao Dziwisz.
La Congregación de cardenales celebró hoy su tercera
reunión, en la que participaron 88 de los 91 que ya se encuentran
en Roma, sin que se tomara ninguna decisión sobre la fecha
de inicio del cónclave, que debe estar comprendida entre
los próximos días 17 y 22.
El Maestro de Ceremonias Pontificias reiteró que la reunión
para elegir al nuevo Papa se desarrollará en la Capilla Sixtina,
que los cardenales se alojarán en la residencia Santa Marta
del Vaticano y que todo el recinto de la Santa Sede se cerrará
durante esos días.
Como manda la tradición, la elección del 265 sucesor
del Apóstol Pedro será anuncia con la conocida "fumata
blanca" y un repique jubiloso de campanas.
El cónclave de 2005 obligará a los cardenales a una
clausura menos severa, ya que no estarán "encerrados",
como hasta 1978, en unas habitaciones improvisadas cerca de la capilla
Sixtina, sino que se alojarán en la residencia construida
hace varios años en el interior del Vaticano, que cuenta
con 120 habitaciones y 20 salones.
El desarrollo del cónclave se regirá por la Constitución
Apostólica (ley constitucional de la Iglesia Católica)
"Universi dominici gregis" (Todos los de la grey de Dios),
aprobada por el fallecido Juan Pablo II en 1996.
Esta Constitución suprime la elección del nuevo Pontífice
por aclamación o por compromiso y reitera que la única
forma es el voto secreto.
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