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“Si el Papa me lo pide, dejaría la televisión”

Mensaje. Como buen comunicador, este popular sacerdote reflexiona acerca de la elección de Benedicto XVI. Habla de su labor y de los retos de la iglesia universal

Activo. En los últimos días, viajó al Vaticano para colaborar como comentarista con diferentes cadenas de televisión. Foto EDH / Mario González

Elección del
Nuevo papa
Mario González
Enviado especial a Roma
El Diario de Hoy

El padre Alberto Cutié, estrella de la televisión hispanoamericana en los Estados Unidos, dijo que no dudaría en dejar los “talk shows” si el nuevo Papa Benedicto XVI se lo ordenara algun día. Sin embargo, cree que el Pontífice seguirá los pasos de su predecesor para evangelizar a través de los medios.

Nuevo párroco de la iglesia de San Francisco de Sales en Miami, Florida, el sacerdote de 35 años y conocido en El Salvador por sus programas de televisión y sus visitas de evangelización, considera que el nuevo jerarca de la Iglesia es un hombre vigoroso que hará mucho por la Iglesia. Expresa sus puntos de vista durante una larga caminata por las calles de Roma.

El Diario de Hoy. ¿Qué piensa de la elección de Joseph Ratzinger como nuevo Papa de la Iglesia Católica?
Padre Alberto: Para mí fue una sorpresa, porque no esperaba que nombraran a una persona de la Curia romana ni que fuera una persona tan conocida por el mundo entero, porque hablar de él es recordar que ha publicado 28 libros, un hombre conocido en los círculos teológicos y el más cercano a Juan Pablo II, como su gemelo ideológico y la persona que más apoyó a nuestro inolvidable pontífice.

El parece una persona tímida y modesta. ¿No lo distancia esto de su predecesor?
Las personalidades son distintas, pero su pensamiento, su corazón, su amor por la Iglesia, su sencillez de vida son muy similares. Además ambos vivieron bajo regímenes totalitarios y saben lo duro que eso significa.

¿Quién pensaba usted que sería elegido?

No tenía idea. Se escuchaba esto del “papa de transición” y de que tenía que ser un italiano, pero yo nunca creí esas cosas.
Simplemente, vi el Colegio Cardenalicio como un gran grupo de hombres extremadamente talentosos y vi que el Espíritu Santo podía elegir a cualquiera de ellos.
Tenemos muchísimos lideres en la Iglesia y yo pensé que iba a ser un cardenal de una diócesis particular, pero en esta ocasión es Joseph Ratzinger, un miembro de la curia muy conocido.
Alguna gente está expectante, porque en el pasado el Papa Ratzinger ha sido considerado conservador y un estricto guardián de la fe...

Definitivamente ha sido el guardián de la fe en tiempos difíciles, pero hay una diferencia entre ser el “policía teológico del Papa” y ser el Papa.
Las personas que piensan que Benedicto XVI va a proyectarse como el prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe van a sorprenderse. Él entiende, más que nadie, que tiene un nuevo rol en el Cuerpo de Cristo como padre espiritual de la cristiandad y la familia de Dios, que es la Iglesia.

No cabe duda de que este hombre está consciente de que tiene una nueva responsabilidad. Nos van a sorprender a todos sus acciones, sus posturas y de presentar la fe al mundo de hoy.

Contrario a su apariencia moderna, considera que se debe retomar el latín en las misas. Foto EDH / Mario González

Se le etiqueta como un Pontífice “duro”. ¿Cree que va a cambiar ese concepto casi llegando a los 80 años de edad?
Eso de que es “duro” viene de los que consideran así a un padre que disciplina y que dice: “Hijo, esto es lo cierto y tienes que caminar por este camino y no por el otro”.

Yo más bien creo que es un hombre recto, consciente de que la fe hay que llevarla bien y que la mediocridad no cabe en el cristianismo. Incluso, Benedicto XVI ha hecho referencia a que el cristianismo del futuro se pareciera al de los primeros siglos, reducido a comunidades pequeñas convencidas de la fe y no masas que llevan un catolicismo a su manera, acomodado, como si la vida de fe fuera un bufé.
La fe es un paquete entero de verdades y, si uno no lo descubre, no puede entenderla.

Considerando que el Papa ha tenido un trabajo más bien silencioso en el pasado, ¿cree que puede impulsar cambios en la liturgia u oponerse a la presencia de sacerdotes como usted en la televisión?
El Papa Juan Pablo II fue el que inventó programas como el mío, porque considero que la Iglesia debe tener un diálogo con el mundo de hoy. Con esas palabras, él inventó todo lo que es la presencia de la Iglesia en los medios y lo reafirmó a lo largo de su pontificado, al punto que el último documento que emitió fue sobre los medios de comunicación y sobre el impacto que tiene el periodismo y el impacto que debemos tener todos nosotros en el mundo.

No cabe duda de que para el papa Wojtyla, esto fue algo primordial, y este nuevo Pontífice precisamente ha sido el que más ha enfatizado en pedir que los medios sean instrumentos de la verdad. Tradiciones

¿Y sobre la liturgia?

Yo estoy de acuerdo con él, y aquellos que conocen mi sentimiento litúrgico entienden que este papa, siendo cardenal durante muchos años, ha dicho que la Iglesia necesita una reforma de la reforma. El Concilio Vaticano II propuso una nueva forma de celebrar la misa, pero hay muchos abusos en la liturgia y hoy más que nunca requiere una reforma de la reforma como la que el propuso en los 80.

¿Cuáles serían los abusos?

En mi opinión personal, ignorar el latín. Cuando se hizo el Concilio, Juan XXIII y Pablo VI dijeron que los laicos deberían conocer el latín. Se hicieron los himnarios, pero no los propagaron, porque los sacerdotes dijeron que como la misa era en el idioma vernáculo, lo otro era innecesario. 
Lo que se debe hacer es celebrar la misa en el vernáculo, pero retomar partes esenciales del latín. A mí me dicen que soy anticuado, pero hay que tomar partes esenciales.

Perfil
El padre Alberto, como se le conoce, nació en 1969 y es hijo de Alberto y
Yolanda Cutié, originarios de Santiago de Cuba.
Antes de ingresar a la vida religiosa,
fue discjokey.
Como sacerdote fue ordenado el 13 de mayo de 1995 e inició su ministerio en la parroquia de San Clemente, en Fort Lauderdale.
En 1998, saltó a la fama cuando inició sus programas en la cadena de televisión Telemundo. Escribe, además, para el periódico Miami Herald.
Al pan, pan...
Juan Pablo II: Un héroe.
Madre Teresa: Inspiración.
Bin Laden: Maligno.
Ratzinger: Fuerte.
Benedicto XVI: Futuro.
EWTN: Luz.
Padre Flavián Mucchi: Brillante.
Agape Canal 8: Bendición.
Alan Greenspan: Dinero.
George Bush: Mal interpretado.
Hans Küng: Separado.
Gandhi: Noble.
Rainiero Cantalamessa: Santo.

¿Cree que haya restricciones en cuanto a culto?
Creo que no será resultado de este Papa, sino de la Iglesia, que ya se está cansando de tanta chabacanería en el culto. El cardenal Arinze, de Nigeria, emitió recientemente un documento en el que planteaba los abusos. Este nuevo Papa nos pedirá que no perdamos nuestra tradición litúrgica y que busquemos la forma de que ella sea un encuentro con Dios y no sólo con la comunidad.

¿Cómo verá la participación de sacerdotes en programas televisivos con temáticas tan controversiales?

No creo que el nuevo Papa tenga una opinión distinta de su predecesor. Creo que Benedicto XVI comenzó su primer día de Pontificado dando bendiciones a quienes nos siguen a través de la radio y la televisión.

No podemos cerrarnos a los medios, pero no debemos nunca propagar la vulgaridad a través de estos programas.

La participación de un sacerdote lo que único que puede hacer es el bien y no el mal. Apartarnos de los medios sería el peor error que podríamos cometer.

¿Qué haría si el pontífice le prohibiera hacer más su programa?

Si mañana el Papa o uno de sus oficiales me llaman y me dicen: “Alberto, no hagas esto más”, no lo hago más nunca, porque le debo obediencia a la Iglesia. Yo nunca he buscado estar en la televisión, sino que fue Dios el que me metió allí. Que Dios sea el que me saque.

¿Y podría pasar esto?

Si en algún momento de la historia, la Iglesia considera que lo que yo hago no se debe hacer, ese día termino. Yo no soy un cura al servicio de Alberto Cutié, sino al servicio de Dios.
Se habla mucho de la edad del Santo Padre

y de que es un “Papa de transición”. ¿Qué significa esto?
Papa de transición no existe. Es un término de los periodistas y de la Iglesia, tristemente. Muchos cardenales han hablado de transición, por eso lo han retomado los periodistas.
Todo papa es de transición, porque todos estamos en tránsito hacia la casa del Padre. Me parece algo fuera de tono pensar que si le ponemos el título de transición estamos esperando que se muera antes de tiempo. Unas transiciones duran 25 años, y otras, diez o cinco.

¿No será una transición entre un pontificado vigoroso como el de Juan Pablo II y el de el
siguiente?

Yo creo que más vigoroso que el de Juan Pablo II y más intenso que lo que vamos a vivir con alguien del calibre teológico de Ratzinger no lo hay.
Éste es un hombre de una mente vigorosa y que se ha dado a conocer a través de sus obras bibliográficas, conferencias y entrevistas en las mejores universidades del mundo.

¿Qué piensa del hecho de que Ratzinger tuvo que llamar la atención de teólogos liberales que fueron sus amigos, como Hans Küng?

Lo interesante del caso es que a Ratzinger se le considera desde muy joven como uno de los progresistas del Concilio Vaticano II. Se le veía como uno de los expertos mas avanzados de su época, pero su búsqueda teológica lo lleva a la fidelidad, cuando a muchas personas su búsqueda teológica las lleva a la confusión. Tiene una solidez doctrinal y teológica basada en la verdad.

¿Cree que él dé pasos importantes hacia la unidad de los cristianos, siendo considerado un pontífice conservador?

La realidad es que él ha comenzado su pontificado hablando de la unidad de los cristianos y no se esperaba eso.
Él ha estado muy cerca de Juan Pablo II en ese esfuerzo y no va a permitir que olvidemos eso. Si querían continuidad, aquí la tienen. Continuidad de carácter y de personalidad, no, continuidad en el trabajo la Iglesia, sí.

¿Qué haría el nuevo Papa con prob como el del obispo africano Milingo, que se casó en la iglesia de los Moon?

Cuando fue disciplinado monseñor Milingo, el cardenal Ratzinger tuvo que ver mucho con eso.
El cisma de Lefebvre y el caso Milingo fueron dolores en el corazón de Juan Pablo, El Grande, y los vivió Ratzinger.

¿Cómo deben ver los salvadoreños este momento histórico?

Yo que creo que los salvadoreños y el mundo católico entero deben ver esta elección como la acción del Espíritu Santo, que, en el momento oportuno, nos envía a la persona oportuna.
En 1978 nadie pensó que tendríamos un papa polaco y tampoco pensábamos que un colaborador tan cercano a Wojtyla fuera hoy el Papa Benedicto XVI. En cada momento hay sorpresas en la Iglesia, pero son manifestaciones del Espíritu de Dios.

¿Cuándo va usted a El Salvador?

Cuando Dios quiera. Eso está en manos de Dios, porque mi horario es un poco exigente. Tengo los programas de radio y de televisión, las columnas de prensa y ahora soy párroco.
Me va a tocar cortar un poco mis viajes, pero recuerdo con cariño a El Salvador, a la iglesia Don Rúa, al padre Óscar Rodríguez. Tengo que tener una buena razón, y los salvadoreños son buena razón, pero tiene que haber un evento de caridad o evangelización en el que yo pueda apoyar.

 

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