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Madrugada de flores y velas

Honras. Cada visitante mira al cielo y, por un instante, cierra los ojos antes de entrar a la Basílica. Sugieren la idea de imaginar entre las estrellas la figura del Pontífice

Funerales en el Vaticano
Eric Lemus
Enviado especial

Tributo. Un feligrés participa, en silencio, en la vigilia realizada en la plaza central.Fotos EDH

El reloj marca las doce campanadas y al pie del obelisco concurren decenas de feligreses. La mayoría que hizo vigilia desde la noche del sábado pasado ha regresado a casa, ha partido por un breve instante.

Los únicos que quedan en esta plaza ovalada e inmensa son los jóvenes, los periodistas y las parejas treintañeras que rondan cada detalle, observan las velas y meditan a ratos entrecerrando los ojos.

Es curioso, al pie de las columnas que contornean la plaza encuentras parejas con un elemento en común. Sus ojos están acuosos y se protegen entre sí con un abrazo tímido para superar la sensación de frío que ofrece una madrugada de primavera. No es tanto, pero 11 grados, sobre un piso de piedra lisa, a veces cala los huesos de algunos.

Al pie del obelisco emblemático, los feligreses han dejado decenas de mensajes escritos en trozos de papel.

Una vela, sin embargo, es capaz de producir si no un accidente, un susto, cuando un peregrino malayo atiza el fuego de una de ellas con unas ramas de olivo. El resultado es una chamusquina que alerta a unos Carabinieri que pasan en torno de la estructura.

El chico, apenado, desentiende lo que ha hecho y cierra los ojos evocando un rezo. La llamarada envuelve con una humareda, por unos segundos, los mensajes de admiración y respeto que le han dedicado al Papa.

Emotivos

“Un gran hombre/un gran Papa/has dejado un gran vacío en nosotros/Señor, guárdalo y guíalo en el buen viaje”, dice el primero que firma Valeria.

“Gracias por haber amado tanto/gracias por enseñarnos el respeto a otras religiones/”, Massimo.
Desde un costado se escuchan las notas del himno religioso ‘Resucito-Aleluya’ que es interpretado de manera improvisada por unos jóvenes que danzan en círculos mientras, al centro, dos chicos rasgan la guitarra.

La gente que los observa sonríe o cierra los ojos elevando una plegaria.
“Todo el amor que has dado/todo lo que has enseñado/permanecerá siempre en nuestro corazón”, Alessandro.

En memoria. Cada luz parece reavivar la imagen del Papa peregrino.Fotos EDH

De Senegal, a nombre de la familia de Emehel el mensaje dice: “Te amamos por ser un alma gentil/descansa en perfecta paz...”.

Dos jóvenes intercambian una calada de un tabaco negro mientras escriben un nuevo mensaje.
Ella es Diana, una joven peruana que vino cuando cumplió 13 años, y el otro es Luca, in irlandés-italiano, que rememora su natal Belfast, pero reconoce el valor del mensaje que legó Juan Pablo II.
Es interesante ver cómo esta madrugada le pertenece a los jóvenes.

Agresor de Papa pide asistir a exequias

Mehmet Ali Agca, el pistolero turco que intentó asesinar a Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro en 1981, dijo que está de luto por la pérdida de su “hermano espiritual”.

Su abogado, Mustafá Demirag, expresó que Agca desea asistir al funeral del Papa y pedirá a las autoridades locales que le permitan viajar para estar en Roma el viernes. Sin embargo, admitió que existían pocas posibilidades de que Turquía permita a un prisionero de máxima tales beneficios.

Demirag se reunió con Agca el lunes en la mañana en su celda de la prisión Kartal de Estambul, donde le confesó que “debo estar allí. Tengo que asistir al funeral. Si no puedo ir, entonces alguien de mi familia debe hacerlo”.

El pontífice se reunió con Agca en una prisión italiana en 1983 y lo perdonó. Agca fue extraditado a Turquía en el 2000, después de pasar 17 años encarcelado en Italia.
El Papa recibió a los familiares de su agresor varias veces en los últimos años: se reunió con la madre de Agca, Muzeyyen, en 1987; y con su hermano Adnan, en 1997.

 

Envíe su mensaje de condolencia por la muerte de el papa Juan Pablo II. Haga click aquí.

 

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