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“Todo modo para lograr la voluntad divina”

Prensa. Desde estrategias para boicotear a Ratzinger a la filtración de supuestos males de los candidatos, la capital italiana se ha convertido en un hervidero de rumores y apuestas

Alemania. Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, 78 años. Foto: EDH

El Diario de Hoy

L´Osservatore Romano/Il Corriere de la Sera
Tenía seguramente razón Joaquín Navarro Valls, portavoz del Vaticano: no se han barajeado públicamente nombres para el cónclave que se inicia hoy durante las congregaciones de cardenales.

Un cónclave que, en la era de la globalización de las telecomunicaciones, mantendrá su secretismo tradicional gracias a las mismas tecnologías que busca combatir: no se consentirá ninguna comunicación entre los electores y el mundo externo y en la batalla entre los interceptadores y los teléfonos celulares, los primeros han ganado claramente la batalla. ¿Tiene el Vaticano poca fe en la “boca cosida“ de sus propios cardenales? Por si acaso, el propio Navarro Valls ha anunciado que “no hay señal en la Capilla Sixtina” refiriéndose a los omnipresentes “telefoninos”, término con que se denominan los móviles en Italia.

No se hacen públicos nombres y tampoco se han anunciado alianzas estratégicas, pero entre los cardenales se habrán dado estos días numerosos intercambios de opinión. Los dos papables siguen siendo el cardenal Joseph Ratzinger (nacido en Alemania, en Passau, el sábado cumplio 78 años), que tendría alrededor de 60 apoyos antes de las votaciones, y el cardenal Carlo María Martini (nacido en Turín, Italia, de 77 años), el candidato sostenido por el ala “liberal-progresista”, que tendría unos 35.

Con esta disparidad, ¿por qué entonces Martini sigue apareciendo entre los más renombrados?
En primer lugar es probable que Martini haya recibido la tarea de reagrupar una serie de votos para apoyar un nombre en concreto:el de Dionigi Tettamanzi (arzobispo de Milán, nacido en Renate, de 71 años). Por otra parte, se está dando una impresión de que se realiza una campaña de desinformación que trata de debilitar la candidatura de Ratzinger.

Se hace saber que el alemán, decano del Colegio Cardenalicio, no puede contar con una mayoría sólida; se desacredita la posibilidad de que un no progresista pueda subir al trono pontificio: se difunde la duda y se trata de desmoralizar a los “ratzingerianos“.

Algunos cardenales fuera de juego, octogenarios, que no tienen ningún interés personal pero que tienen orientaciones bien precisas, murmuran en las orejas de los periodistas y columnistas sus valoraciones, que se transforman en candidaturas y pronósticos.

Los medios de comunicación ejercitan una presión muy fuerte. Son capaces de influenciar en parte incluso una elección como esta. Y a la prensa, aquella que vería con simpatía convertirse en Papa a alguien con declarada tendencias progresistas, para empujar a la Iglesia a tomar un paso decisivo hacia la modernidad, le gustaría un Papa y una Iglesia así.

Es también probablemente de una estrategia precisa la difusión de informes tempestivos que están circulando sobre los papable. Uno de los puntos débiles que esta documentación trata de destacar es la cuestión de la salud.

Se empiezan a difundir historias sobre la salud de éste o de aquél cardenal. Por ejemplo, de Iván Dias (arzobispo de Bombay, nacido en Mumbai, de 69 años) se ha dicho que estaría sufriendo de una grave forma de diabetes, lo cual ha sido desmentido por el propio interesado.

Diabetes que también afligiría a Jorge María Bergoglio (arzobispo de Buenos Aires, su ciudad de origen,de 69 años). El periódico Il Manifesto, el pasado 14 de abril, va más allá: “quema“ la candidatura del patriarca de Venecia, Angelo Scola (nacido en Malgrate, provincia de Lecco, Italia, de 64 años), ya que estaría “sufriendo fuertes ataques de dolor de cabeza y, susurran, también de una depresión nerviosa.

En suma, Scola no sería elegido por culpa del dolor de cabeza. Hay que decir que el mismo diario, pocas líneas después, admite que: “hay además otros modos para cortar las aspiraciones de un adversario no deseado: dejar filtrar informaciones contrarias“.

De todas formas, Ratzinger sigue siendo el favorito. Lo es hasta para los apostantes irlandeses e ingleses, visto que las agencias Paddy Power y Berfair dan al Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe 3 a 1 y 5,2 a 1, respectivamente, mientras que Martini obtiene 5 a 1 y 7,8 a 1.

De todas formas, Ratzinger estaría dispuesto a hacerse de lado para dar espacio a otra candidatura que surga de entre sus simpatizantes o a un outsider, sobre todo si no obtuviera la investidura en las primeras votaciones. Un nombre ilustre y acreditado es el de Camillo Ruini (nacido en Sassouolo, de 74 años), vicario del Papa para Roma y presidente de la Conferencia Episcopal italiana.

Y si se optara por un outsider, aparece en primer plano el carismático cardenal Dias, muy apreciado por los “wojtylianos”, que podrían también concentrarse en torno a un nombre latinoamericano, como el del citado Bergoglio, un jesuita esquivo, frugal, muy popular también por haber salvado a sacerdotes y laicos durante la dictadura argentina. O el de Darío Castrillón Hoyos (de 76 años): nacido en Medellín, Colombia, el lugar donde se constituyó el feroz cartel de los señores de la droga, contra el cual se ha batido denodadamente. Es considerado un hombre inteligente, muy espiritual y un “wojtyliano” de hierro.


 

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