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La dimensión política del cardenal
Dogmático, pero conmente abierta

Análisis. Se dice que es un reformista, pero fiel a los dictados de la iglesia. Sus mismos actos explican los términos políticos

Comprometido. Entre los candidatos de América Latina a ocupar la silla de Juan Pablo II, está el cardenal Óscar Rodríguez. Foto: EDH/AP

Elección del papa desde honduras
Leyre Ventas
Enviada especial
El Diario de Hoy


En vísperas del inicio de la carrera en cuya meta espera un nuevo papado, se maneja la existencia de dos bloques: los conservadores, como Ratzinger, y progresistas, entre los que se destaca a Martini.

Cercano a este último grupo se considera al hondureño Rodríguez.
Candidato, elección, conservadurismo o renovación, todos estos términos parecen más propios del ámbito político que del religioso.

“Los términos progresista o conservador no hacen más que crear un prejuicio”, explica el vicario de Comunicaciones y compañero de casa del purpurado, José Mora.

Insiste en que el cardenal supera dichas etiquetas, que es un hombre equilibrado, de centro, al preguntársele por la posición del cardenal Rodríguez con respecto a la Teología de la Liberación o las directrices del Opus Dei.

En aras de definir su pensamiento, hasta los más cercanos colaboradores del cardenal dicen que éste es apegado a los dogmas de la Iglesia, pero de pensamiento abierto, lo cual se refiere al conocimiento que el cardenal tiene de la realidad sociopolítica de este tiempo.

Saber que, según el vicario de medios, se debe a la “doctrina social de la Iglesia”. Dicha doctrina aborda los problemas desde la óptica del Evangelio, pero siguiendo los pasos: ver, juzgar y actuar.

En ese sentido, el cardenal conoce en primera persona la realidad de El Salvador, Guatemala y Honduras por los estudios cursados, y otros países latinoamericanos, gracias a los cargos ejercidos.

Además, para formarse opinión sobre la pobreza, la desigualdad, el desarrollo, etc., Rodríguez maneja los datos de estudios de organizaciones como la CEPAL o las Naciones Unidas.

Sus juicios los hace fundamentados en los principios humanos, pero a la luz de la reflexión teológica, del magisterio del Papa. Ahí se vuelve a referir al concilio y demás documentos.
Al cardenal se le reconoce por promover reacciones desde su posición de hombre influyente, escuchado y de clara credibilidad.

Por sus dotes innatas de líder y comunicador que todos le atribuyen, le hicieron entablar relación con los poderosos del planeta y conseguir que éstos le escucharan. Insistió incansablemente en varios foros sobre la injusticia de la deuda externa.

Carlos Mauricio Flores, jefe de redacción del diario de Tegucigalpa El Heraldo, recuerda que, al principio, cuando Rodríguez fue nombrado obispo, se creía “una quijotada”.

Hace unos meses, Canadá condonaba tantos millones. “No fue una lucha sólo de él, pero se hizo la cabeza visible”.
Por lo tanto, al referirse a Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, no es la primera vez que se hace en términos políticos. El primero que se inmiscuyó en dichos dominios y ocupó sus conceptos fue el propio cardenal.

Sus opiniones

Si el cardenal fuera el siguiente Papa y siguiera manejando el discurso de la inclusión, podría conseguir de concentrar los ojos del mundo en la región latinoamericana.

Ambiente. También ha luchado por las causas ecológicas.Foto: EDH/AP

Sobre la necesidad de una estrategia regional, Maradiaga dijo que “el subcontinente no puede seguir consumiendo, sin beneficio de inventario, las lecciones, bienes y servicios formulados por los promotores del mercado libre...”.

“Más allá de la economía social de mercado, América Latina puede construir con lo propio una alternativa que nos convoque a todos por lo verdaderamente incluyente. La inclusión es el leit motiv de nuestro trabajo”.

En abril de 2004, en una ponencia en Madrid, el cardenal hondureño expresó: “Nadie duda del valor de la vida, pero podemos observar con preocupación los múltiples atentados contra la vida, no sólo de los actos terroristas, sino también aquellos vinculados con las ‘muertes blancas’ vinculadas al aborto…”.

Además se ha pronunciado contra la contaminación. El cardenal Rodríguez, constituido en la Alianza Cívica, presentó en Tegucigalpa, el 26 de julio de 2004, una propuesta de reforma a la Ley General de Minería al presidente del Congreso Nacional, a los diputados y funcionarios del Poder Ejecutivo, y representantes de los diferentes partidos políticos.

Ha tocado temas como la deuda externa. “…con el peso grande de la deuda externa, que en nuestros países compromete promedialmente el 50% del Producto Interior Bruto, la situación se hace casi insostenible”.

En 1999, en una cumbre de países industrializados, pide junto a Bono, vocalista del grupo musical U2, la categoría de país pobre altamente endeudado para varias naciones.

Hace una semana, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial otorgaron el rango a Honduras, lo que permitiría que se condonaran más de mil millones de dólares de los 5 mil que adeuda el país.
Pero su historial no para ahí. En 2001, tras su nombramiento como cardenal, pasó a formar parte del Consejo Nacional Anticorrupción.

Fueron tiempos difíciles, que alcanzaron su máxima expresión con anónimas llamadas amenazadoras.
Por aquel entonces Rodríguez ya había comenzado a denunciar a los grupos que utilizaban Honduras como paso del tráfico de drogas entre Colombia y Estados Unidos.

 

 

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