“He peleado la buena batalla, he llelgado al término de la carrera, me he mantenido fiel. Ahora me espera la corona merecida.

(Portada)
 
 

Marzo 6 de 1983.
El Papa Juan Pablo II llega por primera vez a El Salvador para traer esperanza.

(Página 12)

 
 
  Juan Pablo II falleció en su apartamento en el Vaticano. El deceso fue precipitado por una fiebre muy alta que le sobrevino por la mañana.

(Página 2)
 
  Febrero 8 de 1996.
“Nunca más la guerra” fue la frase que más caló entre los salvadoreños en la segunda visita.

(Página 13)
 
 
 

... sigue.

 

(Página 3)

 
  El Salvador recibía por primera vez a Juan Pablo II en medio de una guerra civil. Él trajo un mensaje de paz.

(Página 13)
 
 
  La vida del Papa estuvo marcada por hechos cruciales: la Segunda Guerra Mundial y la acupación nazi en Polonia

(Página 4)
 
 

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(Página 14)

 
 
 

... sigue.

 

(Página 5)

 
  Millares de feligreses esperaron desde tempranas horas al Papa, que lanzó mensajes de reconciliación en ese inicio de la paz.

(Página 16)
 
 
  Un parte de la biografía de Juan Pablo II lo había escrito años atrás Lucía, la niña a quien se le apareció la Virgen de Fátima.

(Página 6)
 
 

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(Página 17)

 
 
  Su fidelidad al evangelio puro llevó a Juan Pablo II a rechazar los postulados marxistas de la llamada Teología de la Liberación.

(Página 7)
 
  Su último mensaje para la bendición pascual “Urbi et Orbi”, es una apelación a Dios por el mundo.

(Página 18)
 
 
  Para quienes nacieron después de 1980, es casi seguro que la palabra Papa trae a sus mentes una única imagen: la de Juan Pablo II.

(Página 8)
 
  Ha dado tres veces la vuelta al mundo en sus más de cien viajes, además del pontificiado más largo en la historia de la Iglesia.

(Página 19)
 
  El ideario del Papa comprendía la más amplia gama de los valores cristianos de la civilización occidental.

(Página 9)
  Con golpes de martillo confirman la muerte del sucesor del apóstol San Pedro.

(Página 20)
  Tres centerares de hombres ocuparon la silla de San Pedro antes que el obispo polaco Karol Wojtyla fuera nombrado como Obispo de Roma.

(Página 10-11)