El clásico, pasado por agua

El Águila-FAS se suspendió a raíz de la fuerte tormenta que anoche cayó en San Miguel.

Publicada 04 de septiembre 2005 , El Diario de Hoy

Chapuzón. Álex Erazo yace en el suelo ante la marca de Rafael Tobar (izquierda) y Jaime Gómez. Las condiciones de la cancha eran un desastre y los jugadores resbalaron seguido. FOTO/EDH


Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Tres minutos con cincuenta y ocho segundos de juego habían transcurrido. Prometía mucho, porque tanto Águila como FAS salieron a romperse el alma en el Clásico Nacional, como siempre suelen hacerlo.

Los de casa llegaban más al arco de Luis Castro, pero la visita, a fuerza de contragolpes, lograba frenar el ímpetu con el que atacaban los emplumados.

Pero de pronto se vino un corte en el fluido eléctrico del estadio Juan Francisco Barraza y minutos después, una fuerte tormenta que poco a poco fue inundando el terreno de juego.

De repente, las luces encendieron 15 minutos más tarde y dejaron entrever un engramillado que ya acumulaba agua en varios sectores.

En medio del pertinaz aguacero y con un césped liso y hasta fangoso, el central Joel Aguilar Chicas optó por reanudar el encuentro.

Lo lógico, el espectáculo y el juego bonito se quedaron en los camerinos y no quisieron salir a mojarse.

El partido se tornó en un juego de barriada, no por el nivel ni la responsabilidad con que Águila y FAS encararon el compromiso, sino por las condiciones del engramillado.

La emoción pasó a tomar protagonismo, sobre todo porque el balón se quedaba atascado en los charcos que habían en las porterías. En una jugada, inclusive, Jaime Gómez debió reventar un balón desde la misma línea de gol, luego de que la acumulación de agua le jugó una mala pasada al cuidavalla Castro.

Salomónica

El debate. El árbitro Joel Aguilar discute sobre la suspensión.FOTO/EDH

La reanudación del juego se demoró más de lo previsto. Eso porque hasta entonces el silbante Aguilar optó porque los capitanes y representantes de los equipos decidieran si continuaban o no con el desarrollo del encuentro. “Jueguen” gritaban en las gradas, pero la decisión estaba lejos de ello.

Se vino un primer arreglo entre Rafael Villacorta, de FAS y Lisandro Pohl, de Águila. El segundo tiempo se llevaría a cabo hoy a partir de las 3:00 p.m.

Eso motivó a Aguilar Chicas para dar por terminado el encuentro. De pronto salió Pohl señalando que el partido se reanudaría a las 11:00 a.m.

“Para esa gracia juguemos ya”, dijo Villacorta. “Porque a esa hora no se ha secado la grama y más lo que vamos a incurrir en gastos por algo que se puede terminar hoy (mañana). Porque como le repito a esa hora no se ha secado bien la grama”, argumentó el representante tigrillo.

Jugadores y cuerpo técnico de FAS respaldaron su posición.“Yo los he dejado que se pongan de acuerdo entre ustedes, pero sino juguemos”, dijo el silbante en el centro del terreno de juego, ya cuando muchos jugadores estaban en sus respectivos autobuses.

Fue entonces que los representantes y la cuarteta arbitral se reunieron en el camerino de los últimos. Al cabo de 25 minutos, a eso de las 8:30 p.m. se dijo la última palabra.

“Ni modo, vamos a tener que jugar a las once de la mañana”, dijo rápidamente el gerente de FAS, Freddy Vega, al tiempo que se disponía a abordar el Tigremovil que los trasladaría junto a los jugadores al hotel Trópico Inn.

En síntesis: hoy se completará a las 11:00 a.m. un partido que no debió jugarse desde un principio. Pero al menos, no se empañó como el Clásico Nacional 177, que se desarrolló por completo en el Óscar Quiteño de Santa Ana en las mismas condiciones del juego de ayer por la noche.