¡Qué día de los muertos!

Águila no aprovechó ser local para hacerse con los tres puntos y dar un paso firme a la clasificación. Firpo hizo su negocio.

Publicada 3 de noviembre 2005 , El Diario de Hoy

Disputa. El jugador emplumado Edwin González se lanza al aire para anticiparse y llegar al balón que buscaba el pampero Chepe Martínez. Foto/EDH

Carlos Segovia
El Diario de Hoy
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Los insultos de los aficionados migueleños, la cara de frustración del técnico Vladan Vicevic y la huída del pope aguilucho, Lisandro Pohl, sólo fueron el final de un partido entre Águila y Firpo que acabó con empate a uno.

Águila buscó desde los primeros minutos la meta de Miguel Montes, mientras que Firpo se dedicó a esperar ver lo que su rival tramaba.

Los duelos entre Aarón Canjura y Deris Umanzor comenzaron a marcarse desde el minuto cinco por la zona izquierda, mientras que por el carril de la derecha los protagonistas eran Guillermo Morán y Rudis Corrales.

Los usulutecos buscaban hilvanar sus llegadas sobre la meta de Santos Rivera por intermedio de Canjura, sin embargo, Umanzor supo contenerlos, al menos hasta el minuto 19, que fue el período en el que Águila mostró alguna idea de juego y en que dominó a la visita.

El desorden de los locales y su nula idea de juego le permitió a Firpo irse acomodando, al punto que del minuto 20 en adelante, Emiliano Pedrozo junto a Aarón Canjura comenzaron a orquestar los ataques pamperos en compañía de los delanteros José y Manuel Martínez.

Entre los minutos 30 y 33, Firpo tuvo dos claras oportunidades de gol, la primera en las piernas de Chepe Martínez, quien recibió centro en el área de parte de Mauricio Quintanilla y remató a placer pero desviado, y la segunda en las de Pedrozo, que sacó remate en el área chica y con la meta aguilucha desguarnecida, pero hacia afuera.

Mauricio Quintanilla se llevó la primera tarjeta amarilla del juego al 33’ por falta sobre Juan Lazo. Quintanilla, a lo largo del juego había metido en problemas la zona baja emplumada con balones al corazón del área, mientras que Lazo dejó mucho que desear para los seguidores emplumados.

Háganse los muertos

La segunda mitad no distó mucho de la primera en el caso de Águila, que nunca tuvo un cerebro que armara, situación que derivó en los insultos de los aficionados migueleños para el técnico Vladan Vicevic por haber sacado del equipo, al según ellos, cerebro en Águila, el colombiano James López.

“Vladan, haganse los muertos”, eran algunas de las frases que se escuchaban desde el sector de la platea del estadio Barraza, donde el presidente emplumado, Lisandro Pohl veía el juego con cara de pocos amigos.

Firpo volvió a desaprovechar las ventajas que Águila le brindó al no tener idea de juego, y lejos de practicar el buen fútbol que se gastó en la primera mitad, le copió a sus rivales la idea de juego, nada.

Pese a todo, Águila dominó la segunda mitad, aunque cada vez que tenía la bola no sabía que hacer con ella, incluso, el volante William Torres Alegría, quien junto a los defensas Fabio Ulloa y Edwin González fueron los más destacados en el cuadro emplumado, reclamaban la falta de acompañamiento.

Leonel Cárcamo, al ver que el equipo ya no iba al ataque, hizo ingresar a Adonai Martínez y Víctor Merino Dubón en sustitución de Emiliano Pedrozo y Aarón Canjura.

Mientras, Vicevic denotó que con el empate se conformaba al sacar a Alexander Campos y hacer ingresar al defensa Ladislao Nerio.