| Balboa pagó
los platos rotos
Once Municipal se reinvindicó con un triunfo y está cerca
de la clasificación.
Publicada 3 de noviembre 2005 , El Diario de Hoy
 |
 |
 |
La figura. James Owuso fue el hombre que desequilibró
el partido con dos goles y dos asistencias. Foto/Archivo |
Byron Sosa
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Unas son de sal, otras de azúcar (o algo parecido). Once Municipal
salió del Cuscatlán totalmente cabizbajo al caer 4-1 con
el San Salvador; ayer, todo fue distinto.
Y como siempre hay alguien que paga los platos rotos, la víctima
fue el Atlético Balboa, que sumó su octavo partido sin poder
ganar en una de sus peores temporadas.
Los churrieros salieron a buscar el triunfo desde el primer minuto, como
es lógico cuando un equipo juega de local, pero perdieron la consistencia
y la suerte les traicionó.
Néstor Ayala y Franklin Webster tuvieron sendas oportunidades para
anotar al principio, pero la falta de puntería y las imprecisiones
fueron las detonantes para que los unionenses terminaran lamentándose.
Los canarios supieron aguantar y dejaron atrás los errores que
cometieron ante las panteras. Quince minutos soportaron de constante ataque
los ahuachapanecos; luego fue diferente, no porque invirtieran los papeles,
sino porque el contragolpe fue letal para los churrieros. Los cuatro goles
que anotaron los amarillos fueron en escapadas fugaces.
Al 34', Anel Canales trianguló con Carbajal y James Owuso para
doblarle las manos a Juan Carlos Mosquera. 1-0.
El segundo tanto (42) fue obra de tres. Canales aguantó la
marca, asistió a Owuso que dio el pase -sin ver- a Héctor
Ávalos, quien definió con un sombrerito ante
la salida impotente de Mosquera.
Así se fueron al descanso, mientras Jorge Chiqui García
buscaba la fórmula para dar la alegría que tanto añora
la afición.
Nada
Pese a que movió sus piezas, García no vio los frutos en
el segundo tiempo. Al 47, Adolfo Menéndez le atajó
un penal a Néstor Ayala y le paró así los sueños
de triunfar a un Balboa desesperado y hundido en el fondo de la tabla
con nueve puntos y sin ninguna opción de clasificar a semifinales,
pero que lucha por no quedar tan mal en la tabla ni meterse en problemas
de descenso.
Del otro lado, el Once Municipal no se desconfiguró y se mantuvo
fiel a su idea: salir airoso y triunfante del Marcelino Imbers.
El tapón, por llamarlo así, lo puso Owuso (53'). Siempre
letal en el contragolpe, el africano tocó al fondo de la portería -ante
un Mosquera vencido- gracias a un centro del Torito Ávalos.
Sin embargo, el 3-0 no minimizó a todos los jugadores del Balboa.
Ante la falta de efectividad de Ayala, Webster y Reyes (quien ingresó
de cambio al final del primer tiempo por Molina), Yuvini Salamanca se
quitó las ganas de vivir en su cancha un gol y le anotó
a Fito Menéndez al 64'.
Después de un tiro libre que se estrelló en la barrera,
el volante ofensivo la agarró de derrecha para recortar el marcador
y generar un poco de esperanza.
Pero las cartas ya estaban tiradas; solo faltaba el segundo de Owuso.
Para sellar con broche de oro la excelente tarde, el pequeño pero
gran delantero firmó su segunda anotación gracias a un pase
perfecto de Okeli Rosales.
¿Algo más? Pues el desazón de Balboa, la amargura
porque no le salen las cosas, pese a que se entregaron y no les salió
nada (excepto el gol, pero la moral ya estaba muy baja); y a Once Municipal,
a quien no le queda más que ganar, mantener ese ritmo y decir presente
a la clasificación.
Al final, algunos aficionados locales increparon a los jugadores del Balboa
por su desempeño. Mientras que García no quiso hablar.
|