Cuernos sin filo

Firpo dejó ir la victoria y Metapán le arruinó la fiesta. A Canjura le atajaron un penal que pudo cambiar la historia

Publicada 31 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

Marca. René Ramos se posiciona del balón, ante la mirada de Aarón Canjura, quien ayer pasó de héroe a villano, al errar su segundo penal de la tarde. Fotos EDH / Arturo Silva

Víctor Zelada Uceda
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

El pan que se deja a medias en el comedor siempre es tentación para el más hambriento. Firpo tuvo la dicha de que le cantaran dos penales dudosos y al sólo acertar en uno, su rival, Metapán, se encargó de estropearle la victoria “segura”, con un gol de factura del hondureño Williams Reyes, al 77’.

El día, de principio a fin, fue muy nublado para Firpo, semejante al día opaco que se vio en el ambiente.

El Sergio Torres, a excepción de la visible Furia Pampera, lucía como un funeral. El sector popular tenía algunos huecos, producto de la desconfianza de algunos seguidores que se han alejado movidos por la irregularidad del conjunto usuluteco.

No hay peor panorama que el dueño de casa se siente a la orilla del sofá, en lugar de estirar los pies y acomodarse. Pues Firpo no se encontró en los primeros siete minutos. Parecía ser el huésped, y no el residente.

Los jugadores de Metapán tocaban el balón a su antojo de arriba para abajo. Recuperaban la posesión de la pelota con facilidad ante la atónita reacción local.

Mientras los occidentales fabricaban jugadas de laboratorio, los titulares manudos parecían que sus piernas no estaban totalmente sueltas.

La primera jugada realmente de mérito la hizo Emerson Véliz, quien ganó en carrera y dejó sentados a cuatro rivales, y cuando cayó en la cuenta que debía tirar a puerta, Juan Darío Bicca lo madrugó y despejó el balón.

Caliente


El partido tomó color al minuto 10, cuando Mauricio Quintanilla comprometió a Guillermo García, tras el acecho de Williams Reyes. Fue allí, donde Alcides Banderas aprovechó el mal pase, pero se comió el primero de la tarde al enviar desviado su remate. El charrúa se lamentó al punto que se tapó su rostro por el oso que hizo. Vaya desperdicio.

Al 14’, otra vez el revulsivo Véliz volvió a inquietar, pero esta vez no fue Bicca sino Prado quien a base fuerza destruyó su ataque.

Dividido. René Ramos es incomodado por el carrilero, Aarón Canjura. Fotos EDH / Arturo Silva

Si en Metapán el error de Banderas era imperdonable, al 20’ Aarón Canjura cometió su primer pecado del encuentro. Hizo lo más difícil: ganar en rapidez el carril derecho y cuando tenía todo para vencer a Dagoberto Portillo, su fusil en lugar de disparar una bala, tiró un chorrito de agua. Su remate fue paupérrimo.

Firpo ya encontraba los espacios y fue al 33’, cuando Cristian Sánchez buscó a Véliz por la izquierda, y Bicca se cayó y rozó, sin intención, la pelota. Élmer Bonilla sancionó penal y un minuto después Canjura se reivindicó con el penal, no sin antes sudar más de la cuenta, pues Portillo estuvo cerca de adivinarle la dirección.

Cartas


Como en un juego de póquer, Firpo creyó en amarrar su partido en casa, no sin antes irse al descanso con la sensación de que Metapán estaba destruyendo su obra maestra.

En el complemento, los manudos fueron más peligrosos, con tiros de “Black”, Sánchez y Véliz, pero en el contraataque, Reyes anunciaba que no quería irse a casa sin asustarlos.

El trabajo defensivo de Metapán peligró cuando al 68’ Iraheta marcó a “Chepe” Martínez, y éste cayó en el área. Otra vez frente a la portería Canjura fue el encargado de fusilar, pero su tiro no llevó potencia y Portillo lo detuvo.

Este error fue el motor de Metapán, apoyado por el ingreso de “Memo” Rivera, que marcó la diferencia con sus centros. Al 77’ cobró un tiro de esquina que terminó en gol gracias a la buena ubicación de Reyes, quien de cabeza venció a Junior Mejía.

El empate desesperó a la Furia Pampera que pedía a gritos la incursión de Emiliano Pedrozo. Pero Cárcamo consideró oportuno enviarlo a la guerra, al 88’. Muy tarde. El partido terminó en un mar de interrogantes en los usulutecos que saborearon por un momento el arribo al tercer lugar de la clasificación y por último finalizaron quintos.

Firpo lo dejó escapar

Ganaba 1-0 y se metía en zona de clasificación. El empate lo devuelve a la incertidumbre

Cerrado. Dowson Prado se anticipa a la llegada del delantero manudo, Emerson Véliz. Fue un duelo parejo. Fotos EDH / Arturo Silva

Todavía no hay nada definido en este Apertura, ni siquiera para Vista Hermosa o Metapán, que sacaron algo de luz respecto del pelotón que les persigue, entre ellos los los cuatro grandes del fútbol salvadoreño: Alianza, Águila, FAS y Firpo.

Tan apretado está el campeonato que un gol puede hacer grandes diferencias. Firpo lo sabe muy bien. Con los tres puntos que estaba cosechando en Usulután –ganaba 1-0 y desperdició un penal-, el conjunto de Leonel Cárcamo Batres quedaba en la tercera ubicación, en zona de clasificación para las semifinales.

Pero el fallo de Aarón Canjura en el segundo penalti y el cabezazo de Williams Reyes que puso el 1-1 lo devolvieron a una posición incómoda. Quedó sexto, con los mismos puntos (17) que Águila y FAS. Por diferencia de goles está por encima de los santanecos y por debajo de los migueleños.

Todo eso, además de darle un envión anímico importante, se hubiera conseguido con una victoria en el Sergio Torres. Sin embargo, una vez más Firpo volvió a fallar.

El que más escaló fue Águila, pues el 1-0 que consiguió en el Quiteño no sólo le sube la moral sino que lo resucita en la lucha por lograr un boleto a semifinales.

Alianza es otro de los que va perdiendo posiciones en la tabla a causa de los sucesivos empates. Ninguno de los tres que logró se puede considerar malo –FAS, Firpo y Chalatenango–, pero no le han permitido sumar demasiado.

El Apertura está abierto. El Chalatenango (16), que lleva siete fechas sin ganar, y un revitalizado San Salvador (13) todavía tienen posibilidades de clasificarse. Les basta un par de victorias para meterse en la pelea.

Vicevic llegó de espía
El técnico de Águila, Vladan Vicevic, no se perdió el juego, pues Firpo es su próximo rival. Sólo presenció el segundo tiempo, pero le bastó para espiarlo. Llegó con Mario Rey, coordinador deportivo del club.
El empuje de la hinchada
Firpo no tuvo estadio lleno, pero la Furia Pampera que se asomó gritó en todo el partido. Con tambores y cantos animaron a sus toros. Lástima, que otra vez se fueron desconsolados, por la falta de definición.
Portillo salió golpeado
El guardameta calero, Dagoberto Portillo, fue víctima de la rabia de los aficionados de Firpo. Cuando el central pitó el final del juego le lanzaron una botella de vidrio. El meta salió ileso, pero la seguridad falló.