| Volvió
la violencia
Una batalla entre aficionados de Alianza y Firpo casi termina en tragedia
Publicada 24 de octubre 2005 , El Diario de Hoy
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Dolor . Este aficionado del Alianza recibe asistencia
de miembros de la Cruz Roja después de recibir gas pimienta
en su rostro y macanazos en su cuerpo. FOTO/EDH
Mario Amaya |
Byron Sosa
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Después de un empate, es lógico que ninguno de los dos
equipos quede contento. Y así ocurrió con sus respectivas
aficiones, que se agredieron mutuamente al concluir el partido, dejando
heridos, detenidos y la sensación de que la violencia en el fútbol
salvadoreño es un problema que está lejos de solucionarse.
La semana pasada, al término del clásico entre FAS y Alianza,
ambas barras se cruzaron a la salida del Cuscatlán en una batalla
que se prolongó durante varios minutos.
Ayer volvió el juego de las provocaciones, sólo que esta
vez entre albos y toros, dos hinchadas que ya se han enfrentado en otras
guerras ver recuadro y que no terminan de cicatrizar sus heridas.
La barra pampera coreó al unísono: ¡Hijos, hijos,
hijos
! con dedicatoria a los albos. Esa fue la llama que encendió
los ánimos de los dos bandos.
La barra blanca fue la más dañada en el intercambio de pedradas
con los firpenses, ocurrido en la parte de atrás de Sol General.
Ahí, Óscar Villalta, de 30 años, se llevó
la peor parte: se le diagnosticó incisiones en su cabeza y en el
brazo izquierdo. Cuando los policías vieron en el estado en que
se encontraba inmovil y con su rostro ensangrentado en un
primer momento pensaron que estaba muerto.
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Las detenciones se produjeron afuera de Sol General,
la zona de los disturbios. FOTO/EDH Mario Amaya |
Carlos Domínguez, presidente de la Furia Pampera San Salvador,
fue directo. Hubo errores de organización. En partidos de
alto riesgo, un equipo debe salir primero y el otro esperar, además
de formar un cordón policial, comentó.
Luego detalló lo ocurrido entre las hinchadas: Ambas barras
se comenzaron a insultar.
Luego la de Alianza comenzó a seguir a la de Firpo. Alcanzaron
a un niño y un albo comenzó a patearlo. Esa es la persona
que luego recibió los golpes de todos los de Firpo. Reconozco que
los nuestros se pusieron violentos, pero los de la Ultra no tenían
nada que hacer ahí.
La Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) puso orden en la zona y calmó
los ánimos encendidos, logró disipar el conato de bronca
de los hinchas, pero luego quiso tener más protagonismo.
Tras calmar la situación, los agentes del orden arremetieron contra
la afición de Alianza, que se había quedado en los parqueos
del estadio Cuscatlán.
La UMO insistió en que se marcharan de la zona, y ante la negativa
de la hinchada comenzó a rociar gas pimienta sobre los rostros
de los seguidores capitalinos. Además, utilizaron la fuerza (macanas)
para golpear a los aliancistas.
Se vivieron momentos dramáticos. Por ejemplo, un aficionado albo
había quedado tirado en el suelo después de la golpiza.
Cuando sus amigos le quisieron ayudar, la UMO se fue sobre ellos.
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La hinchada alba retrocedió por la presencia
de la UMO, pero se mantuvieron juntos. FOTO/EDH
Mario Amaya |
Según los reportes de la Cruz Roja, también ahí
los seguidores albos fueron los más perjudicados, ya que de Firpo
no se observó ningún afectado.
Es lamentable que la Policía actúe de esa manera,
dijo Ricardo Araujo, de la Cruz Roja, cuerpo de socorro que asistió
a los afectados y los trasportó a centros hospitalarios.
¿De quién es la responsabilidad?
Como en muchas ocasiones, nadie quiere ser responsable por los desórdenes.
Cuando hay partidos de alto riesgo y el de Alianza contra Firpo
lo era, hay medidas que se deben adoptar.
Según Rafael Villacorta, vicepresidente de la Primera División,
los responsables del operativo de seguridad son la directiva del club
local (Alianza en este caso) y la PNC.
El equipo local es el responsable de garantizar la seguridad de
los seguidores. Ellos tienen que coordinar con la policía qué
medidas tomarán para protegerlos. Un ejemplo es el que tomó
la directiva de FAS en el que partido que jugó contra Alianza y
que fungió como local. Para protegerlos tuvieron que sacar a los
seguidores de FAS por la cancha del Cuscatlán llevándolos
a un sector contrario al de los de Alianza, comentó Villacorta.
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Las agresiones fueron de gratis, todo
aliancista era blanco de los antimotines. FOTO/EDH
Mario Amaya |
Por su parte, Douglas Omar García Funes, jefe de Áreas
Especializadas de la PNC, explicó que ellos hacen el cordón
de protección sólo si los equipos se lo piden.
Además, aseguró que la Policía no tiene control en
las salidas de las hinchadas. Nuestra misión es establecer
el orden cuando hay enfrentamientos entre las barras y es lo que se hizo.
En tanto, Salvador Mariona, presidente del Alianza, afirmó que
no es un problema de la dirigencia alba. No hay nada que estipule
que uno tiene que darle protección a ellos, ni que es responsabilidad
de los directivos... Yo no lo considero un partido de alto riesgo como
ellos (PNC y Primera División) lo consideran.
La gente no viene a la guerra, vienen a un partido de fútbol y
es normal que las pasiones se salgan, declaró Mariona.
El próximo sábado chocarán Águila y FAS en
el Quiteño. Otra alerta roja.
Heridos y detenidos
La fiesta deportiva terminó mal para el aficionado albo Óscar
Villalta,de 30 años, quien fue trasladado por la Cruz Roja al Hospital
Rosales, donde fue ingresado por golpes varios.
Asimismo, en dicho nosocomio fue internado Edenilson Rafael Vargas, de
25 años, también hincha de Alianza, quien presentaba síntomas
de intoxicación, al igual que Jonathan Ponce, quien por tener 13
años, fue enviado al Hospital Bloom.
Por su parte, la Policía Nacional Civil confirmó que fueron
arrestados cuatro seguidores albos, acusados de desórdenes públicos,
por lanzar piedras.
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