Un pésimo negocio

La Ultra Blanca y la Fiel Blanca se negaron a pagar cinco dólares por ingresar al Cuscatlán w Lo vieron desde La Lomita

Publicada 17 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

Desde La Lomita. Pese a los inconvenientes, los miembros de la Ultra Blanca se fueron alegres con el empate. FOTO/EDH Arturo Silva

William Alfaro
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Con la derrota de San Salvador y el empate de FAS, quedó demostrado que no es un buen negocio dejar la casa por unos dólares más.

A los tigrillos casi les cuesta el resultado, amén del árbitro que no pitó la mano de Ramón Flores, pero no sólo fue el factor deportivo el que les afectó, tampoco les salió la taquilla que esperaban o imaginaron.

En un inicio se dijo que el sector de sol general —adonde se instala por los albos el Vietnam— sería para los seguidores de Alianza, y que los costados de sol preferencial norte y sur para los de FAS, pero a las horas de las horas, todo cambió.

Los miembros de la Ultra Blanca y la Fiel Blanca —unidas al fin— llegaron y no quisieron pagar los dos dólares más del sector norte, y primero intentaron ingresar a la popular, pero los porteros asignados por la directiva tigrilla que fungió como local les impidieron que lo hicieran, ya que había suficientes elementos policiales para vigilar a ambas barras.

Hubo relajos


Ante la negativa, los seguidores albos trataron de violentar el portón, por lo que los agentes de la UMO los tuvieron que dispersar, y luego en clara señal de protesta por lo que consideraban “un intento de robo” decidieron observar el partido desde La Lomita.

Protestas. La Fiel Blanca se negó a pagar los $5.00. FOTO/EDH Arturo Silva

Algunos hinchas que llegaron acompañados de sus hijos (observar imagen) se quejaron de que unos agentes utilizaron gas pimienta para intentar alejarlos de los portones.

Incluso, los aficionados trataron de cobrárselas con los mismos policías.

Unos 300 aficionados albos —más que los santanecos que se ubicaron en el sector popular — apoyaron a sus jugadores desde la terraza natural en las afueras del Cuscatlán.

Pero no todo terminó ahí. Al final del partido la Ultra Blanca descendió por el sendero que lleva a los portones populares, obligando a que los seguidores de FAS fueran escoltado por la policía.

Abrieron las puertas que dan al engramillado y en una verdadera procesión azulgrana los llevaron hasta el sector de tribuna sur por donde salieron.

Un empate, un relajo masivo, quizá unos 900 dólares menos, fue el saldo de salir de casa en el intento de solventar la crisis por los dirigentes tigrillos.

Zandoná salvó a los paquidermos

El delantero albo fue el protagonista al recibir el penal y hacerse justicia w Anotó el 1-1

Alegría. Zandoná celebra después de igualar el clásico contra FAS. FOTO/EDH Arturo Silva

Alianza logró sumar su primer empate del campeonato, luego que el atacante argentino Juan Manuel Zandoná encontrara la manera de ingresar al área que defendían con mucho orden Víctor Velásquez, Marvin González y Rafael Tobar, quienes tenían como sello de garantía a un Luis Castro impasable y con mucha seguridad.

Los elefantes después de ser heridos por Víctor Mafla se volcaron con violencia apoderándose de casi de la totalidad de la cancha y obligando a los tigrillos a defenderse con garras y colmillos.

Un premio al esfuerzo


Zandoná, quien tuvo como apoyo en el ataque a su compatriota, el argentino Gonzalo Garavano, logró convertirse en el protagonista del duelo al recibir una falta de Víctor Velásquez al 81’, luego que el delantero se sacara la marca de un defensor tigrillo e ingresara al área.

Después de la falta se vio llegar por la pelota al mexicano Arturo Albarrán y al Zarco Rodríguez, mas Zandoná le pidió a sus compañeros poder cobrar el primer penal de Alianza en torneo.

En la tribunas, la esposa del delantero, Gabriela, acompañada de sus hijos Lucía (4 años) y Thiago (8 meses) se cubría la cara para no ver a su cónyuge cobrando el penal.

Al 83’, Zandoná cobró a la derecha de Castro, la pelota besó las redes y toda la hinchada de Alianza, la poca que se quedó en el sol preferencial norte coreó el nombre del argentino.

Casi al final del encuentro, Gabriela comentó que su cábala era taparse la cara para no mirar a su esposo cobrando los penales. “Sufro mucho cuando él va a cobrar los penales. Pero después los veo por la televisión”, comentó.

Por su parte, Juan Manuel le dedicó el gol a Lucía, y además afirmó que estaba dispuesto a cobrar el segundo penal que no pitó el central Neftalí Recinos Alvarenga, cuando Ramón Flores tocó la pelota con la mano al 92’. “Quiero imaginar que el árbitro estaba tapado y por eso no vio el segundo penal”, aseguró.