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en orden. El silbante Joel Antonio Aguilar dirigió ayer su
segunda final consecutiva. Hizo un buen trabajo.
Foto EDH |
Negro sólo el uniforme
El árbitro
Joel Aguilar Chicas tuvo una buena actuación en el juego que cerró
ayer el Torneo Clausura 2005.
Mauricio Antonio Qüehl
deportes@elsalvador.com
27 de Junio de 2005, EL DIARIO DE HOY
Llamó la atención que esta vez no lució una camiseta
roja o amarilla. Salió de negro, como antaño.
Joel Aguilar Chicas y su tripleta arbitral salieron todos con trajes enlutados
y de manga larga. Como si se tratara de un evento de gala.
De hecho así fue, era la final del Torneo Clausura 2005 y su segunda
de manera consecutiva. Por ello la vestimenta debía ir acorde con
la situación.
Pero más allá de su indumentaria, su trabajo es el que contaba.
Ahí también se lució.
Porque en la mayoría de ocasiones estuvo presto a sancionar las
faltas y a evitar que el juego se le saliera de las manos. Algo muy difícil
en un juego cargado de tanto drama y tensión.
Un solo pero
Tal vez lo único cuestionable de la actuación del silbante
Aguilar Chicas, fue la falta dentro del área que Mauricio Quintanilla
le hizo al colombiano Víctor Mafla previo al final de la primera
mitad del extratiempo.
Era un claro penalti, pero el central no lo vio así. Tal vez se
dejó llevar por la estrepitosa caída del mediocampista de
FAS, la cual pudo tomarse como un show del suramericano. Pero sí
hubo falta y un penalti no sancionado.
Pero no por ello se puede desmeritar el trabajo que ayer hizo sobre el
campo de juego.
Mostró su primera tarjeta amarilla al minuto 32 al volante de FAS,
Cristian Álvarez, por cometer falta por detrás a Víctor
Merino Dubón.
La segunda amonestación fue al minuto 43 para Adonai Martínez,
quien le reclamó fuera de tono tras una falta a un jugador tigrillo.
Una tercera cartulina fue para Isaac Zelaya al minuto 83, por una
falta sobre el argentino Alejandro Bentos, mismo al que le mostró
una amarilla al 100 por quitarse la camiseta para festejar el tercer
gol de su equipo.
Una roja
A pesar de la tensión que se vivía en el encuentro, todo
parecía indicar que este culminaría sin ningún jugador
expulsado.
Pero sobre el minuto 127, se vino una fuerte falta del defensor
brasileño Mauro Cajú, sobre el pie de apoyo del atacante
hondureño Williams Reyes. Joel Antonio no vaciló un segundo
en mostrarle la tarjeta roja de manera directa.
Y hasta ahí llegó su incidencia en el encuentro. Tres minutos
más tarde llevó su silbato a la boca, alzó sus manos
al cielo y dio todo por terminado. Luego de persignarse, se saludó
con sus compañeros de trabajo. Bien hecho señor árbitro.
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