Atrevidos. Un grupo de personas goza del viaje que ofrece el barco pirata de la Don Rúa. Fotos EDH / Mauricio Cáceres

Ciudad llena de diversiones

Vacaciones. Terminados los actos religiosos, las personas disfrutaron del campo de la feria en el predio de Don Rúa. Otros decidieron ir de compras a la exposición Consuma.

Publicada 7 de agosto 2005 , El Diario de Hoy

Regina Miranda
elsalvador.com

Luego de la culminación de los eventos religiosos en honor del Divino Salvador del Mundo, los capitalinos no desaprovecharon el momento para acercarse a disfrutar de la diversión en las dos ferias montadas en la ciudad.

Las personas que prefirieron subir un poco la adrenalina llegaron hasta el campo de diversiones ubicado en las inmediaciones de la iglesia Don Rúa, para subirse en las diferentes ruedas.

La feria Don Rúa fue abarrotada el viernes 5 de agosto. Después de la procesión del Divino Salvador del Mundo, familias enteras se trasladaron al campo para gozar en los juegos mecánicos.

“La rueda que más me gusta es el Tagadá, porque uno salta mucho”, expresó Katherine Vides, de 11 años.

De esta manera, los visitantes disfrutaron del entretenimiento que ofrecían las ruedas agostinas.

Otros, en cambio, se limitaron a observar las aventuras por las que pasaban los jóvenes valientes y atrevidos.

Los más afortunados de ese día fueron los propietarios de las ruedas y los dueños de circos, porque no hubo lluvia, como ha sucedido en años anteriores.

Pabellones

La feria Consuma, en los pabellones de la Feria Internacional, fue también muy concurrida.

Más de 400 expositores ofrecieron sus diversos productos al público con grandes ofertas.

Las largas filas para lograr un espacio en el parqueo y comprar los boletos de entrada no fueron ningún impedimento.
Se estima que a la feria Consuma han asistido unas 250 mil personas.

Para José Eduardo Escobar, gerente general de la Feria, el número puede incrementar a 400 mil personas, antes de terminar la temporada de vacaciones.

La feria será clausurada con la quema de pólvora y desfile de bandas de paz.

Para verse bien. Por $25 dólares, unas chicas beliceñas le podían hacer las famosas trenzas. Concurrencia. Los pasillos de la feria Consuma fueron abarrotados por visitantes de todo el país. Para el recuerdo. Los niños posaban para una fotografía con charra y montados en caballos de fibra.

 

 

 

 
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