Sonsonate se mandó

Sus habitantes se volcaron a las calles para disfrutar de la fiesta del ciclismo.
Publicada 27 de abril 2004

Rafael Cárcamo
El Diario de Hoy

deportes@elsalvador.com

Los sonsonatecos no se podían quedar atrás y mantenerse al margen del suceso deportivo del año, pues el recibimiento que brindaron a los protagonistas de la XXIII Vuelta Ciclista a El Salvador fue realmente multitudinario y acogedor.

Justo en el mero centro de la ciudad, los organizadores habían ubicado la tercera meta volante de la competencia de ayer, todo estaba en su debido orden, salvo las indicaciones de regla a los aficionados de que tuvieran cuidado al momento que el pelotón hiciese su aparición.

El público se apostó desde tempranas horas a lo largo de la avenida principal para ver de cerca el paso de los corredores, querían vivirlo y ser fieles testigos de que estuvieron ahí y observar de cerca a cada uno de los ciclistas.

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Ávalos logró destacar
El ciclista cuscatleco terminó cuarto y también subió al podium.

Niños, jóvenes, adultos y de la tercera edad, se entremezclaban y sus ojos que irradiaban mucha expectación apuntaban hacia el occidente de la ciudad por donde aparecería el pelotón.

La impaciencia aumentaba a cada segundo cuando los carro patrullas de la Policía Nacional Civil, de los cuerpos de socorro y de la caravana de vehículos que acompañaba al pelotón, emitían el fuerte tono de sus sirenas como señal de que estaban aproximandose cada vez más al punto de llegada.

¿Y a qué horas van a aparecer ?, ¿por dónde vienen?, ¿cúantos ciclistas son?, eran algunas de las preguntas que algunas personas del público presente lanzaba abiertamente, esperando recibir una respuesta clara, pero nadie pudo precisarles el dato.

Los escolares

Un buen número de alumnos que por el color de sus uniformes sobresalía entre la multitud, enunciaban vivas y otros cánticos para alentar a los pedalistas , otros prefirieron hacerlo a través de carteles “Bienvenidos, Sonsonates les saluda y recibe”, decía uno que mantenían en alto.

Ya eran las 12 del mediodia y ello permitió que muchos empleados de oficinas se sumaran a las dos vallas humanas que se habían ubicado a cada lado de la avenida.

Por fin el momento llegó y apareció a la cabeza del pelotón el suizo Franco Marvulli, para agenciarse la segunda meta volante en su cuenta personal.

El europeo logró despegarse del pelotón y atacar en lo plano para adjudicarse la meta, al tiempo que recibió los multiples aplausos de los aficionados que se habían apostado en ese lugar desde hacía largo rato.

Quizás el estar consciente de que sólo una vez iban a experimentar la emoción de ver a tanto ciclista junto, hizo que los “cocoteros” se volcaran a las calles a presenciar el paso incansable de los pedalistas y echaran mano de toda sus simpatía para haceles sentir su cariño.

Los corredores correspondieron con sus manos alzadas a quienes pese al intenso calor que reinaba en la ciuad sonsonateca, se mantuvieron en sus puestos.

Los detalles
Extenuado
El corredor canadiense Crisptophe Cheseaux, terminó la competencia de la segunda etapa totalmente exhausto, tras completar los 165.5 kilometros de recorrido, bajo un intenso calor.
Los infaltables
El público salvadoreño se está identificando completamente con la XXIII Vuelta Ciclista a El Salvador, por donde quiera que el pelotón pasa, allí están ellos para acompañarles y alentarles en su ruta.
Alonso pendiente
El entrenador del San Salvador Rubén Alonso, junto a sus ayudantes Jorge Rivaga y Carlos Reyes, aprovecharon ayer el receso del mediodia para ubicarse en la meta de llegada y disfrutar la vuelta.

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