Hermosa y sonriente. La ex reina de belleza habló en exclusiva para El Diario de Hoy sobre sus orígenes, gustos, disgustos, aficiones y pasiones.

 

“La fama no es atractiva”

Llegada. La panameña Justine Pasek está de visita en El Salvador. Su paso por el país está ligado a la promoción para América Latina de la reconocida marca francesa Christian Dior.

Publicada 21 de septiembre 2004, El Diario de Hoy.
Paola Michelle García

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Después de dos horas de vuelo desde Panamá, la llegada de Justine Pasek, miss universo 2002, a El Salvador, hizo que recordara en gran medida la tierra donde creció.

“Acá es muy verde, y es lindo porque no queda tanto de eso en el planeta. Además, me recuerda mucho a Panamá”, dijo entre sonrisas la ex reina de belleza.

Hija de padre polaco y madre panameña, nació en Ucrania en 1980. A la edad de un año llegó hasta Panamá, lugar donde ha vivido desde entonces.

Su talento y belleza hicieron que desde los 18 años viajara por América, Europa y Asia como modelo para reconocidos fotógrafos del mundo.

Pese a que los viajes que demanda su trabajo son muchos, Justine aseguró que “no representan un problema con su familia y amistades”, pues según la bella joven, “la fórmula perfecta para evitar cualquier tipo de conflicto es tener amigos y amigas que no demanden tanto tiempo, que comprendan mi trabajo y que logren adecuarse a las horas libres que me quedan”.

Preferencias

Por las múltiples visitas a diferentes países del mundo, la ex reina de belleza reconoció que la predilección por un tipo especial de comida desapareció desde hace mucho tiempo. Sin embargo, confesó su debilidad por los mariscos.

Aseguró que la comida más extraña y rara que ha probado a lo largo de su vida ha sido la que le sirvieron en su visita a Vietnam y Japón.

“Eran cosas raras, en realidad no sé lo que comí. Ni antes ni después volví a ver o a probar algo así”, dijo entre tímidas sonrisas la ex miss universo.

Sencilla en su vestir y de pocas palabras al hablar, Justine reveló que no mantiene una dieta rigurosa en la comida, pero que mantiene una alimentación saludable y una rutina de ejercicios diaria.

Ir al cine, al teatro y además estar en la playa en compañía de su novio, a quien prefirió dejar en el anonimato, son las cosas que prefiere hacer en sus horas libres. Sin olvidar dedicarle mucho tiempo a su consentida Molly, su mascota, una perrita raza Beagle, de color blanco y negro, que pesa aproximadamente unas 25 libras.

“Cuando uno tiene mucho trabajo y poco tiempo libre, el mejor pasatiempo es hacer cosas cotidianas, como salir a beber un café con los amigos”, dijo la bella Justine.

 
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