Impresionada G La preciosa soberana dijo que no creía que todo lo que estaba viviendo fuera real, le pareció “un sueño”.

 

¡Qué noche!

De nervios. Un evento único en el país por su emoción , puntos artísticos, color y las múltiples oportunidades que les brindarán a las finalistas.

P. García/V. Ferrufino
vida@elsalvador.com

Andrea Muschenborn fue coronada como Nuestra Belleza 2004 en un evento que arrasó con las expectativas. En él hubo derroche de glamour, color, música, calidad de efectos, de conducción y de organización.

Pasadas las 11 de la noche, Milena Mayorga y Charlie Renderos anunciaron que cada una de las cinco finalistas recibirían el valor agregado de representar a El Salvador en certámenes internacionales.

Así, fueran o no la máxima ganadora, el sólo hecho de haber pasado a la última ronda las llevó a conseguir el sueño de ser embajadora de la belleza salvadoreña fueras de las fronteras.

Sally Ruiz fue la tercera finalista e irá al Reinado de la Ecología Mundial 2005, a realizarse en México.

La segunda finalista fue Natalia Durán, quien nos representará en Alemania en Miss Intercontinental.

Rocío Menjívar fue la primera finalista y con ello se gana ir a Miss Teen, que será en México en noviembre.

Saídia y Andrea fueron denominadas las “Reinas”. Ambas eran ganadoras, pero solamente una de ellas sería la que se ganaría el automóvil y mil 500 dólares en una cuenta bancaria. Esa fue Andrea.

Saídia se agenció el título de Nuestra Belleza Mesoamérica 2004, quien nos representará en China, Colombia y Texas.

El jurado calificó a las candidatas mediante cuatro notas: la entrevista que tuvieron con cada una de ellas, su desenvolvimiento en el opening y los desfiles en traje de baño y de gala. Con las finalistas, la respuesta que dieron a la pregunta final fue decisiva para escoger a la ganadora.

Una pasión fuerte y vital

Vestidos de negro y con las manos entrelazadas, Cristian Castro y su bella esposa hicieron una gran entrada al Hotel Radisson Plaza, después de un vuelo de 3 horas procedente de Miami, lugar de residencia de la pareja.

Una de las primeras muestras de amor fue un: “Amor, aquí había un piano. ¿Te acordás?”, así, muy dulce, Valeria habló a su esposo. Cristian no dudó y respondió.

“Es cierto, aquí canté la otra vez que estuvimos en El Salvador”, contestó en el mismo tono.

Y es que las anécdotas de la pareja no son pocas. A sólo dos meses de matrimonio, la relación tiene cuatro años. Y aunque la historia de amor que los une atravesó momentos muy difíciles –como el casamiento y divorcio del cantante con la paraguaya Gabriela Bo–, lo cierto es que los altibajos fortalecieron el matrimonio.

Desde hace medio año, Adrián de León es uno de los managers del artista mexicano. Mientras contó que el disco que saldrá en noviembre no tiene nombre, reconoció que los periodistas sobredimensionan todo lo referente a la vida amorosa de Castro. “Hay mucho morbo en el medio. Al ser una figura pública, siempre se vuelven noticias cosas que no son relevantes”, dijo Adrián respecto a Bo.

“La vida de casados es maravillosa”, se escuchó decir a la pareja. Cosa que en apariencia es cierto, ya que ambos lucen espléndidos desde que se dieron el “Sí, quiero”.

“No estoy embarazada”, afirmó la argentina con una sonrisa cómplice, como de alguien que anhela tener un bebé. Cristian irrumpió y aclaró: “Dieron por sentado que estábamos embarazados”.

Antes de subir a la habitación se escucharon piropos hacia lo bien que luce Liberman. Ella respondió con felicidad: “Es el matrimonio, no el embarazo”.

 

 
Derechos Reservados. elsalvador.com 2004.