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“Quiero ser Miss
El Salvador” La
candidata a Señorita El Salvador reconoce que lo que
más anhela es representar al país en Miss Universo,
pero está conciente de que aún falta mucho para
la decisión que se conocerá el 19 de febrero
y que, ese día, cualquier cosa puede pasar. Mientras
tanto, ella seguirá dando lo mejor
Sandra Bonilla. Miss Santa Ana.
María Florencia Couto
El Diario de Hoy
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Acostumbrada a
vivir con sus padres y hermanas y “venir a la gran ciudad
y hacer nuevas amistades fue muy duro para mí”,
fue muy duro, confiesa Sandra al recordar que es una de las
peores cosas que le pasó en su vida al enfrentarse
sola a San Salvador.
Estudiante de 3º año de Comunicación Social
en la Universidad José Simón Cañas, Sandra
Bonilla, Miss Santa Ana, se considera una persona muy hogareña.
“A los 18 años tuve que dejar Metapán
para poder seguir la carrera que siempre había soñado”,
dice, reconociendo que eso le sucede a mucha gente, pero sin
olvidar que a ella los primeros tiempos le afectaron mucho.
“Los primeros meses lloraba porque extrañaba
mucho a mi gente... hasta el simple hecho de que no fueran
a traerme a la ‘U’ me parecía una catástrofe”,
dice, mientras que ahora le parece gracioso.
Ahora, con 20 años, sólo hay recuerdos de eso.
“Aunque los sigo extrañando, con los compromisos
del evento ni siquiera sé que día es”,
acota.
De su experiencia en el concurso, Sandra resalta que le gustaría
que algún patrocinador le propusiera ser la imagen
de su producto. “Esto me abriría puertas”,
dice.
Pese a su anterior experiencia -Reina de los estudiantes en
Metapán y Primera finalista a nivel nacional en el
club de leones- entrar al concurso de belleza más importante
del país no le fue tan fácil.
El puente para
llegar a su meta sería Miss Santa Ana de 2003, Rocío
Macall: “Ella me llevó al casting”, asegura
Sandra.
Con su elección después del casting, recién
empezaban las cosas. En corpobello “le frenaron su entusiasmo”,
el primer obstáculo fue que la pusieron a dieta.
“Si no rebajaba, no entraba al evento. Pero no era porque
estaba excedida de peso, sino porque tenía que bajar
el volumen de mis piernas y caderas. Me dieron un mes para
eso”, manifiesta, mientras come una dona de coco, ya
contenta porque pudo cumplir lo que tanto anhelaba.
Bonilla agradece a Sandra de Zaldívar de Corpobello
por haberla ayudado, ya que sin “el respaldo de la tecnología
y el buen programa” nunca hubiera entrado a Miss El
Salvador.
Fue importante la ayuda de su padre. Maribel, su madre, quería
que este año se dedicara de lleno a la universidad,
pero las palabras de aliento de su papá, Eulalio, sirvieron
para que Sandra se esforzara. “Ahora los dos me dan
su constante apoyo. También mis hermanas son importantes
para mí”, dice. Sandra agrega que Melissa, la
de 8 años, está aprendiendo a maquillarse; e
Ingrid, de 16, es su mejor amiga.
Respecto de sus amigos Sandra comenta: “Los de la universidad
me acompañaron al casting para entrar al evento y esperaron
por más de dos horas”. También menciona
que los del colegio están pendientes y llaman para
felicitarla por sus logros. “Hablamos siempre, pero
se pusieron muy felices cuando conseguí entrar y cuando
recibí el premio de Lux”, asegura.
La noche del 22 de enero, la empresa Lux seleccionó
a Sandra Bonilla como “Miss Glamour Lux”, un galardón
que la impresionó mucho, pues “ese día
estaba desanimada porque estaba cansada. A todas las niñas
las veía bonitas, pero como yo no me sentía
bien, a mí me faltaba brillo. Sin embargo, cuando estaba
desfilando me sentí súper bien porque la gente
gritaba ‘Fas’, ‘Viva Santa Ana’, es
como si hubiera revivido. Me sentía en mi casa. No
podía dejar de sonreir. Ahí fue que cambió
todo”, recuerda.
El momento preciso en que la nombraron Miss Glamour fue grandioso
para Sandra, ya que la felicidad le inundó el rostro.
Después de eso, se atreve a decir: “Quiero ser
Miss El Salvador, sino no me hubiera metido en esto... Pero
pienso que todo puede pasar”.

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