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Jilbert Álvarez, a los 16 años, fue uno de
los protagonistas en el duelo que ganó el Limeño
William Alfaro
El Diario de Hoy
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| En acción. El unionense,
que utiliza la camisa número 5, marca al experimentado
Darío Larrosa. Su día soñado llegó
antes de lo pensado.Fotos EDH /
Nelson Dueñas |
En febrero, el seleccionador
Carlos Cavagnaro aseguró que había descubierto
a otra joven promesa. Hay un muchacho muy bueno en Oriente,
se llama Jilbert Álvarez. Ya no sólo tenemos
a Cristian Tovar..., manifestó el argentino.
Como aliciente para el jovencito que nació el 11 de
abril de 1988, Cavagnaro llevó a Jilbert y Tovar con
la Selecta a la Copa de Naciones en Guatemala.
Allá estaba el chico cuando se enteró de que
Limeño lo había comprado al Santa Clarita, un
equipo de Liga Media de la zona fronteriza de La Unión.
Es un sueño saber que voy a jugar en un equipo
de Primera División, manifestó el jovencito
con un rostro de incredulidad y felicidad por la noticia.
Un mes después, y con la confianza de Nelson Brizuela,
quien dijo estar contento con el trabajo que mostró
el juvenil, Álvarez sumó otro sueño:
poder debutar con el Limeño.
Cansado por el esfuerzo manifestó: Agradezco
a Dios que permitió que llegara este día. Estoy
muy contento por la victoria del equipo. El profesor me dio
mucha confianza y también se lo agradezco, confesó
el volante.
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| El jefe. Con las expulsiones,
Brizuela mandó a atacar con 5 delanteros.Fotos
EDH / Nelson Dueñas |
Todavía no
nos salvamos
Brizuela fue prudente con
la salida del último lugar
A través de los dobles
anteojos de Nelson Brizuela se pudo observar un poco húmeda
la mirada del técnico paraguayo. ¿Lágrimas?
Tal vez, pero no quiso descubrir a flor de piel sus emociones,
aunque sus palabras mostraron que todavía tiene ganas
de grandes retos.
Brizuela manifestó que el resultado frente a Firpo
fue gracias a que su equipo no perdió la cabeza a pesar
de estar abajo en el marcador y un gran hambre de salir salir
del último lugar del tablero general.
Le ganamos a un gran equipo. Un equipo que dominamos,
que tiene casta y una gran experiencia, pero que no supieron
aguantar la presión que le metimos en los últimos
minutos, indicó el técnico guaraní.
Mas a pesar de que el club logró dejar al Once Lobos
en el sótano y que los aficionados cucheros alabaron
el trabajo del paraguayo en el banquillo, Brizuela dijo no
perder la objetividad de su empresa.
Humildad
Todavía no estamos salvados. Hay que ser modestos.
Esto no quiere decir que ya salimos de la zona del descenso.
Está ahí cerquita. Aquí nada ha pasado,
no hemos ganado nada, declaró el paraguayo.
El timonel también señaló que no está
satisfecho con dejar al Once Lobos en el sótano. Estaré
satisfecho cuando matemáticamente estemos a salvo,
dijo.
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