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Quedó ayer el invicto de Municipal Limeño en
el engramillado del Estadio José Simeón Magaña.
El Once Municipal se lo quitó
Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
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| No pudo. El portero de Municipal
Limeño, Sergio Muñoz, hizo cuanto pudo para
evitar que su equipo perdiera ayer el invicto en Ahuachapán.Foto
EDH / Arturo Silva |
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11
Municipal 1
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Limeño
0
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1-0 73. A. Ávalos.
Tras rechazo de Muñoz |
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Estadio: José Simeón
Magaña, Ahuachapán
ÁRBITRO: Roberto Gutiérrez (5) |
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Cayó el invicto más inesperado del torneo.
Ese que nació y se mantuvo con sacrificio y trabajo.
El mismo que calló y convenció a propios extraños.
Limeño por fin conoció la derrota en el Clausura
2005. Once Municipal se la presentó ayer e hizo que
le acompañara en su largo viaja de regreso a Santa
Rosa de Lima.
No es un revés para morirse, pero sin duda caló
en el estado anímico de los jugadores. Ayer se marcharon
cabizbajos y con rostros largos perdidos en el limbo.
Ahora bien, el traspié de Limeño no fue ayer
producto de la casualidad. Fue en parte porque nunca propuso
el juego vertical que le ha llevado al protagonismo, pero
más que ello, se debió a que Once Municipal
fue siempre más incisivo en el frente de ataque.
Y eso a que al minuto 10 se quedó sin uno de los hombres
que propone fútbol ofensivo. Paulo Rodrigues vio roja
directa por una falta sobre Manuel Carranza. El brasileño,
con todo show y berrinche, se fue a las duchas.
Dos minutos después le siguió Elenilson Guardado,
quien a pesar de los gritos de su técnico y el sosiego
que trataban de transmitirle sus compañeros, fue sacado
por querer reñir con Rodrigues. Las expulsiones conllevaron
a un movimiento de piezas que le restó más Limeño
que al mismo Once Municipal.
Walter Chávez tuvo que abandonar la contención
que en el medio hacía con Carranza y bajó a
ocupar el lugar de Guardado. Del otro lado, Roberto Erazo
tuvo que juntarse más con Anibal Ávalos para
alimentar de balones a Anel Canales y Alessandro de Oliveira.
Aunado a lo anterior, Nelson Brizuela debió sacar
de la banda a Alexis Hernández, para que llegara a
correrla Francisco Jovel. Pero El Caballito, al
igual que Néstor Morales en el otro corredor, se preocupó
más por marcar que por proyectarse.
Debió ser goleada
No alcanzan los dedos de las manos para contar las veces que
Sergio Muñoz evitó que Canales y De Oliveira
le marcaran. Por lo menos fueron diez.
Limeño no incomodaba al meta Ósmar Martínez.
Gabriel Garcete trataba de sacudirse marcas y Pablo Caballero
hacía más gestos y ademanes de disgusto que
fútbol. Cada vez que sus compañeros fallaban
e inclusive cuando él lo hacía, venía
el reclamo y el drama.
Los canarios siguieron llegando con peligro, Ávalos
por los corredores, Erazo por el centro y de Oliveira y Canales
por arriba. Muñoz lograba contener, pero cuando no,
estuvieron los palos y el mismo Carlos Güity quien sacó
un balón de la misma línea de gol.
Pero se vino la jugada en la que Muñoz ya no pudo contener.
Un tiro libre de Erazo fue detenido a una mano por Gigio,
pero el balón quedó a la deriva sin que reaccionaran
sus compañeros de zaga. Ávalos sí lo
hizo y rompió el 0-0.
Eso era todo, era un juego de aquellos que el que anota primero,
gana. Once Municipal lo hizo y festejo.
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| Festejo. El expulsado Paulo
Rodrigues abraza a Anibal Ávalos por su gol.Foto
EDH / Arturo Silva |
El Toro dio una estocada mortal
Había sido tan importante corriendo y proyectándose
por los corredores, como el mismo Alessandro De Oliveira con
sus remates de cabeza que ponían nervioso al portero
Sergio Muñoz.
Anibal El Toro Ávalos lograba darle esa
verticalidad que Once Municipal tenía en el juego.
Esa misma que había hecho que Limeño se replegara
en su zona de zaga.
Pero al 73 se vino la embestida de Ávalos que
terminó en el gol del triunfo. Luego corrió
como se quisiera huir del ruedo. Era para festejar y gritar
su tanto a los cuatro vientos.
La verdad es que me muy súper emocionado y contento
porque mi gol sirvió para que ganáramos y quedemos
a uno solo punto de FAS, expresó El Toro
una vez concluido el encuentro.
Luchamos a lo largo del partido, nunca bajamos los brazos
y a pesar de que por momentos nos desesperamos, al final pudimos
hacer efectivo nuestro dominio, adicionó el mediocampista
de los canarios.
Tengo una emoción muy grande que me cuesta definir.
Estoy contento también por toda esta gente que nos
vino a apoyar al estadio. Por ellos es este triunfo,
concluyó el jugador.
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