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Peores, imposible

Los dos jugaron mal, pero San Salvador estuvo a punto de llevarse los tres puntos. Un fallo arbitral se lo impidió al 94’

William Alfaro
El Diario de Hoy

   
De ninguno. El albo Gabriel Menjumea intenta cabecear sobre el argentino Carlos Escalante, del San Salvador. Foto EDH/Nelson Dueñas
 
Alianza 1
San Salvador 1
 
  0-1 88’ Rodrigo Lagos A pase de Pedrozo
1-1 90+4’ Martín García De tiro libre
 
 
Estadio: Jorge Mágico González, San Salvador
ÁRBITRO: Elmer Arturo Bonilla (4)
 

El fútbol, al menos el buen fútbol, parece que es un tema totalmente alejado de lo que mostró el Alianza cómo el San Salvador en el “derby capitalino”.

Muchos seguidores albos que llegaron a poblar las gradas del Mágico todavía no podían entender como es que los paquidermos vencieron 4-0 al Once Lobos en la fecha anterior. “¿Tal vez porque fue de visita?”, dijeron.

Pero de algo sí se fueron seguros es que a sus jugadores les pesa jugar en casa. Lo demostraron contra el Águila y ayer lo ratificaron frente a los panteras.

Se entiende que ante un rival como San Salvador que venía de perder en sus cuatro salidas, Juan Ramón Paredes podía hacer algunos experimentos, pero esta vez la fórmula casi termina siendo un veneno que mata a los blancos.

Igual que hizo contra los emplumados en que debutó Óscar Escalante, Paredes mandó por primera vez a Mario Vaquerano, un chico de 19 años al que envió en el ataque con Yhoner Toro.

Es innegable la agilidad de Vaquerano con la pierna derecha, pero el técnico lo aguantó demasiado en la cancha, teniendo en el banquillo a Martín García, Álex Erazo y Rafael Zelaya. El jugador perdió más balones que ningún otro albo en la cancha.

Encontró un enganche

Sí hay que rescatar la proyección y la salida que intentó darle Mario Pablo Quintanilla, quien fue el creativo blanco. Por las piernas del paquidermo pasó la mayor cantidad de pelotas. Éste supo apoyarse de los carrileros, Ramiro Carballo y Cristian López, pero los centros de éstos no fueron aprovechados por los desorientados delanteros.

San Salvador, que salió con Álex Obregón como único hombre en punta, tuvo sus mejores oportunidades en los balones estacionados. Nuevamente Dennis Alas y Emiliano Pedrozo exigieron a Miguel Montes. A pesar de que los albos tuvieron el control de la pelota y se vieron manejando el ritmo del juego, fueron los panteras los hombres más peligrosos con sus opciones de gol.

En la primera mitad Alianza llegó a la meta de Pablo Hernández, pero sin poner en riesgo el pórtico de los metropolitanos. Las pelotas o pasaban desviadas o llegaban para la embolsada del cancerbero que tuvo que ser asistido por seis minutos después de un encontronazo con Gonzalo Henríquez al 21’. Hernández terminó noqueado por tres minutos.

Abucheados

El poco fútbol llegó en la segunda mitad, siempre desde los balones estacionados. Al 50’ y al 63’ Alas probó los reflejos de Montes. Dos tiros libres que puñeteó aflictivamente el meta paquidermo. Los albos tuvieron su oportunidad al 76’ cuando Carballo hizo lo mismo con Hernández quien desvió al tiro de esquina.

Al 87’ una falta de Hermes Martínez sobre Pedrozo casi a la altura de la esquina izquierda fue marcada por el árbitro Elmer Arturo Bonilla. Amarilla para Martínez quien se llevó los empujones de Carballo por reclamar. Pedrozo cobró la falta y metió la pelota al centro del área donde Rodrigo Lagos, quien había sido un fantasma, sopló la pelota de cabeza.

La felicidad del San Salvador terminó seis minutos después. En tiempo de complemento el central cobró una falta inexistente de Zelvin Zepeda sobre García.

Al igual que Pedrozo, el colombiano se hizo justicia y sacó un misil que se coló entre la barrera y el costado izquierdo de la meta de Hernández. Con el gol llegaron los reclamos de los panteras, los que luego se apagaron con el silbato de Bonilla.

   
“La regaste”. Lagos le reclama al árbitro Elmer Arturo Bonilla. El juez se equivocó. Foto EDH/Nelson Dueñas

El juez premió a García como el mejor actor

En el día de la entrega del Oscar, no podía faltar Martín García. El colombiano, exhibiendo una vez más sus dotes actorales, logró que el árbitro Elmer Arturo Bonilla creyera que lo habían golpeado al borde del área. Digno de estatuilla dorada, ya que de esa jugada vino el gol del empate.

Los desaciertos de juez llegaron desde el inicio. Al 41’ le mostró amarilla a Castro por una falta sobre Toro que si bien fue fuerte jamás fue malintencionada. A quien se pasó la mano en la apreciación fue a Bonilla.

Pero el error más grande lo sancionó en tiempo de complemento esa falta que jamás existió sobre García.

El referí marcó falta de Zelvin Zepeda a García al borde del área, cuando fue el colombiano quien se dejó

caer hacia atrás cuándo sintió la presencia del defensor.
García cobró con fuerte disparo que fue a descansar al fondo de la red de Pablo Hernández para el 1-1.

“No quiero decir que el árbitro nos robó el partido. Pero sí puedo asegurar que se equivocó con los dos equipos. Él fue el protagonista de todo el partido. Nos queda el sinsabor que nos empataron en el tiempo de descuento”, manifestó Emiliano Pedrozo.

“Hay que jugar contra Alianza, la afición y los árbitros. Lo importante es que sumamos un punto”, indicó Pablo Hernández, quien finalizó con traumatismo en el costado izquierdo del tórax.

 
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