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Repechaje a la vista

Si bien aún no ha dejado la zona del descenso directo, Municipal Limeño volvió ayer a demostrar que está para más en este torneo

Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy

   
Con todo. El portero de Once Lobos, Joaquín Campos, intenta llegar ante la presencia de Gabriel Garcete. Al paraguayo también lo complicó Ovidio Guzmán. El guaraní fue la figura del partido.Fotos EDH/Nelson Dueñas
 
Limeño 3
Once Lobos 1
 
  0-1 7’. N. Ayala. Tras rechazo de Muñoz.
1-1 42’. G. Garcete. De pierna derecha.
2-1 72’. P. Caballero. De pierna derecha.
3-1 86’. M. Medrano. A pase de Garcete.
 
 
Estadio: Ramón Flores Berríos, Santa Rosa de Lima
ÁRBITRO: Ramón Migdonio Argueta (6)
 

No es que ya no le preocupe la diferencia que Once Lobos le lleva en la lucha por el descenso o que haya comenzado a agrandarse. Nada que ver.

Pero lo cierto es que Limeño demostró ayer que lo suyo no es casualidad o cosa de buen momento. Tal vez llegue el momento en que pierda en este torneo, pero de pronto ha demostrado que está bien preparado para luchar contra ello.

Al igual que frente a FAS, los cucheros comenzaron ayer abajo en el marcador, se veían presionados y hasta cayeron en la imprecisión a la hora de pasar el balón. Pero recuperó el orden, como suelen hacerlo los grandes.

Limeño era mejor antes del gol de Néstor Ayala y lo siguió siendo después de él. Pero lucía nervioso y sin ideas claras para remontar.

Pero poco a poco fue viéndose mejor dentro del terreno de juego.

Eso porque Cristian Santamaría comenzó a poner orden. Pablo Caballero y Gabriel Garcete entendieron bien su intención y le ayudaron a seguir llegando al arco rival, pero con bastante precisión.

Y así fue como lograron igualar antes de irse al descanso de la primera mitad. Tras un pase de Santamaría, Garcete envió el balón a la red al minuto 42.

Mucho mejor


Once Lobos trató de frenar el juego ofensivo de sus rivales, recurriendo a los tres defensas y a los dos contenciones que se manejaban en el centro del campo (Pablo Quiñones y Herber Villalba). Pero Limeño supo esperar a que su adversario cometiera el más mínimo error en la marca.

Caballero sacó provecho de ello, porque cuando tomó un balón a la orilla del área grande, aguantó para ver si Quiñones o Villalba salían a su marca. Ninguno de los dos lo hizo.

El atacante acomodó el esférico y sacó un tiró raso que rebasó el lance de Joaquín Campos y se incrustó en el rincón bajo derecho de su portería. Era el minuto 72 y la algarabía se apoderaba de las gradas.

Los lobos tuvieron un asomo de reacción tras el tanto de Caballero y lograron incomodar en un par de ocasiones a Sergio Muñoz.

Algunos temían una infortunada jugada que derivara en gol de los lobos, pero tras un centro de Walter Chávez y un cabezazo de Garcete, el balón llegó hasta donde cerraba Marlon Medrano, quien sólo puso el definitivo 3-1 en el marcador.

Tras festejar con los suyos, ahora Limeño piensa ya en rival del próximo domingo. Pero de reojo ha comenzado a mirar en qué posición está Águila, en la tabla acumulada de los dos torneos.

   
Casa llena. El estadio Ramón Flores Berríos volvió a lucir abarrotado por los hinchas cucheros.Fotos EDH/Nelson Dueñas

Continúa la fiesta

La Furia Limeña volvió a vivir en grande el triunfo w Celebraron como si tuvieran un título


Mismo ambiente que cuando se derrotó a Metapán. Estadio lleno, angustia en las gradas durante el encuentro y mucho éxtasis tras la conclusión de éste.

En el Ramón Flores Berríos no se vivía tanta emoción y ambiente de fiesta desde que Limeño fue protagonista en finales de 1999 y 2000. Ahora tienen un cuadro que promete mucho, como los de aquel entonces.

Los santarroseños idolatran a Pablo Caballero, quieren a Cristian Santamaría, sienten orgullo por Francisco Jovel y admiración por Gabriel Garcete.

Pero también jugadores como Jorge Martínez, Carlos Güity, Sergio Muñoz y Elenilson Guardado, entre otros, son de los preferidos en las gradas.

Santa Rosa sueña y no solamente con librar el repechaje, sino con llegar a disputar el título mismo.

“Hoy si nadie nos detiene”, gritó alguien durante el juego que está por concluir. “Vamos a ser campeones”, se escuchó también a lo lejos.

La Furia sufrió cuando su equipo estuvo abajo en el marcador, pero nunca dejó de apoyarle. Al final volvieron a invadir el terreno de juego para festejar con los suyos. Lo dicho: como contra Metapán.

“Hey, Caballero, regalame un autógrafo”, le decían constantemente al atacante. “Tomémonos una foto con Garcete”, expresaban emocionadas dos chiquillas con cámara en mano.

Al final, el estadio se fue quedando vacío pero sin duda la fiesta la continuó cada quien a su modo y en otro lugar, pues tienen muchas esperanzas en su equipo.

 
  CLIMA
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