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No se pudo

Municipal Limeño ni siquiera logró sacar provecho de su condición de local. Igualó con Luis Ángel Firpo y no pudo avanzar a la final. Los usulutecos pelearán el título contra FAS.

Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy

Con permiso. Parece decirles Óscar Mejía a su zaguero Jorge Sánchez y al volante Cristian Santamaría. Firpo eliminó a Limeño de la semifinal y avanzó a la final. Foto EDH

Partiendo de que era un juego cargado de tensión, se esperaba que por lo mismo fuese dramático de principio a fin. No lo fue.

Por un lado Nelson Brizuela reclamaba al juez administrativo que Óscar Mejía y los zagueros de Firpo, deliberadamente perdían tiempo al momento de cobrar los saques de meta.

Por el otro, Mauro Caju era traicionado por su adrenalina, y constantemente discutía con Mejía y Jorge Sánchez.

El llamado de atención del central Neftalí Recinos al técnico de Limeño y el de Cárcamo Batres al defensor brasileño, frenaron el ímpetu y bajaron los ánimos.

A partir de ese momento el más favorecido fue el juego mismo.

Porque Limeño mantuvo su ritmo y juego vertical en busca del gol que abriera la ruta a la remontada.

Néstor Morales y Alexis Hernández, apoyaban desde los corredores a Francisco Jovel. Por el centro, Cristian Santamaría hacía lo propio.

Ese afán llevó a Limeño, más tarde de lo pensado, a conseguir el gol de la esperanza.

Corría el minuto 34’ cuando Morales, tras un centro de esquina que había sido prolongado de cabeza, quedó en el mano a mano con Mejía. Resolvió bien, cual si fuera delantero.

Se entusiasmo Limeño y toda su hinchada en las gradas del Ramón Flores Berríos. Había tiempo en la primera mitad como para meter uno o dos goles más y buscar los otros en la etapa de complemento.

Pero se vino el momento de la desilusión. El que terminó de matar los anhelos de los santarroseños.

Al cobro de un tiro libre, llegó el zurdo Adonai Martínez. Era para su perfil. Le pegó suave pero colocado, ahí donde Sergio Muñoz no le hubiera llegado ni en tres días.

Ahí quedaba gran parte del esfuerzo de los cucheros por remontar. Ahí quedaban las palabras que a mitad de semana había dicho Pablo Caballero: “al final del primer tiempo vamos ir ganado 3-0”. se las llevó el viento.

Otro Limeño, otro Firpo

Vaya que caló el gol de Adonai a cinco minutos del final del primer tiempo, pues al inicio del segundo, Limeño ya no fue el mismo equipo, anímica y deportivamente.

Aarón Canjura llegó al partido por un agotado Víctor Merino Dubón, quien de paso ya tenía una tarjeta amarilla. Había que guardarlo para la final.

También se reportó Elenilson Guardado por el lesionado Mártir Paredes. Ambos cambios no incidieron dirtectamente en el ritmo de juego de sus equipos.

Lo que sí incidió fue que Limeño ya no fue incisivo al momento de ir a buscar el balón y a encarar el arco rival.

Sus mejores hombres, Cristian Santamaría y Francisco Jovel, se esforzaban en gran medida, pero parecía que les faltaba vida. No era culpa de ellos.

Aquí es donde Firpo se asentó en el encuentro y comenzó a desplegar su juego. Ese que tanto le conviene y le hace ver bien.

Mantuvo el balón pegado a ras del césped, comenzó a moverlo y rotarlo por medio de triangulaciones y pases a profundidad, pero sin despegarlo del campo de juego.

También se vio mejor Firpo, porque se adueñó del medioterreno. Guillermo Morán escondía el balón y Canjura trataba de ponerle pausa al partido. Isaac Zelata hacía lo propio destruyendo el juego creativo de Limeño y su salida, labor a la que después se sumó el uruguayo Darío Larrosa.

Al final, Limeño quedó muerto en vida, a la espera nada más de que llegase el final del partido. Ahora debe trabajar en serio para mantener la categoría.

Tiene equipo de sobra para ello. Sólo habrá que esperar si anímicamente está tan fuerte como al principio del torneo.


A pensar en el repechaje

Caló hondo el empate ante Firpo, pues les privó de estar en la final del próximo domingo.

En su defecto, tendrá que disputar ese mismo día el juego de ida de la repesca contra el Coca Cola.

“Queríamos estar en la final, pero ni modo no se pudo. Ahora tenemos que levantarnos moralmente y pensar en el repechaje”, expresó Francisco Jovel.

“Tenemos una semana para levantarnos anímicamente. Hoy tenemos que trabajar por lo que nos contrataron”, sostuvo por su parte el cuidavalla Sergio Muñoz.

“Hoy nada más hay que pensar en el repechaje. Tenenmos que lograr que el equipo siga en esta división. Sé que podemos hacerlo”, dijo el D.T. Nelson Brizuela.


Unos toros insaciables

Si llegaron a Santa Rosa de Lima con una motivación al cien por ciento, salieron con el doble. Los pamperos lograron volver a una final al evitar que Limeño les anotara seis goles para jugar la finalísima .

“Fue difícil. Gracias a Dios que supimos manejar el partido. Nos levantamos –después del gol de Limeño– y metimos presión cuando llegó el nuestro”, dijo el técnico Leonel Cárcamo, que fue asediado por los medios de comunicación, ya que sobre él cae la responsabilidad de que Firpo esté vivo.

Los rostros de los jugadores mostraban la satisfacción del trabajo que desarrollaron para evitar que los santarroseños les causaran algún daño.

El defensor Mauro Caju fue de los que mayor trabajo tuvo en tratar de contener al paraguayo Gabriel Garcete. “Sabíamos que acá iba a ser difícil, pero logramos el empate y estamos en la final”, dijo el brasileño.

 
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