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Águila desplumado en el Imbers

Atlético Balboa superó sin dificultad a los emplumados, que se guardaron a algunos titulares en un partido de trámite y orgullo

Víctor Zelada Uceda
El Diario de Hoy

Tristeza. Henry Hernández no ocultó su frustración al final de juego. Foto EDH

La necesidad de cerrar bien una temporada irregular obligaba a churrieros y a negronaranjas jugar bien.
Águila se dio el taco de dejar en el banquillo a hombres de peso como Jorge Wagner, Jorge Rodríguez, Deris Umanzor, Rudis Corrales, Josué Galdámez y Sequeira, para darle lugar a los jóvenes, pero éstos no supieron responder en los primeros minutos y perdieron el partido.

Balboa buscó inquietar la meta de Henry Hernández desde el arranque del encuentro. Franklin Webster estaba atento a los centros de la “Tortuga” Monterrosa y de Yubini Salamanca, para adelantar en el marcador, pero era bien marcado por la defensa migueleña.

Por Águila, Ludwin Meraz se apoyaba con el brasileño Fabio de Azevedo para revertir la presión de los de casa.

Fue hasta el minuto 25 cuando el colombiano Carlos Asprilla adelantó a Balboa en el marcador. Yubini descolgó por la banda derecha y envió un centro, que Joaquín Molina cabeceó para asistir al cafetero, quien tuvo que barrerse para ingresar el esférico en la cabaña emplumada.

Cuando el equipo emplumado quiso emparejar las acciones, a través de un tiro libre de Vásquez, los atuneros jugaron a la contra para asustar otra vez.

Un error de desconcentración en la zaga negronaranja provocó el segundo gol. El árbitro pitó falta en el mediocampo. Monterrosa puso en acción la pelota y dio un pase largo a Webster, quien se encarriló para vencer a Hernández.

Disputa. Wagner, de Águila, observa a Jorge Martínez disputar el balón con Joaquín Molina, de Balboa. Foto EDH

La frustración era evidente en la cara del conjunto aguilucho. Cuando buscaban perforrar las redes rivales, Mosquera ahogó el grito de gol a Meraz y Azevedo.

El tercero cayó al minuto 41, cuando Mercado envió centro medido para Perla, quien mandó la bola al ángulo derecho.

El gol de la honra


Con el partido ya casi definido, Saúl Molina envió a tres jugadores de peso al inicio del complemento: Corrales, Wagner y Torres Alegría. La fisonomía emplumada cambió radicalmente y se vio más incisivo.

Y por ello la recompensa llegaría al 70’, cuando Alexander “Murciélago” Campos aprovechó la que tuvo. Las esperanzas de seguir recortando en el marcador se mantuvieron, pero Mosquera se lució para evitarlo. La afición reconoció la labor del cancerbero y cada quite era aplaudido.

El tiempo fue transcurriendo y Vanegas hizo ingresar a la juventud para que tuvieran acción. El fin del juego llegó y Balboa no dejó escapar los tres puntos en su patio.
Los dos equipos disputaron un encuentro de trámite, porque ya no tenían opciones de clasificar.

 
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