Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
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| Lamento. Juan Carlos López
tuvo la oportunidad de convertir el penalti que hubiese
mantenido las esperanzas de su equipo. Foto
EDH |
No hubo tanto drama como
se esperaba, de hecho muy pocas lágrimas se salieron
de lugar. Pero sí hubo tristeza y frustración.
Mucha frustración.
Tras una larga y agónica lucha contra Limeño
y el descenso, 11 Lobos se despidió ayer de la Primera
División.
No pudo derrotar en su feudo a FAS, resultado que se combinó
con el triunfo de los santarroseños.
A falta de una jornada, la diferencia entre Limeño
y los chalchuapanecos es de cinco puntos. Insuperable.
Salvo la baja del sancionado Néstor Ayala, Once Lobos
estaba con su cuadro completo.
FAS en cambió salía con pocos titulares debido
al viaje que realiza el primer equipo por los Estados Unidos.
Pero la limitante le dio la oportunidad a Nelson Ancheta
para probar a algunos jóvenes de la cantera.
El experimento le dio resultado, porque los juveniles como
Óscar García, Ramón Solís y
Danilo Guevara, respaldados por Luis Anaya, hicieron suyo
el puesto.
Once Lobos trató de tomar la iniciativa en el juego.
Guillermo Rivera, René Peñate y Pablo Quiñones
buscaban que el balón circulara constantemente sobre
el terreno de juego.
Pero aquí es donde jugaron un papel importante los
canteranos del campeón. Siempre mordieron en la marca
y corrieron incansablemente en la búsqueda del balón.
Poco a poco FAS fue ganando dominio territorial, partiendo
de la recuperación de balones que hacían sus
zagueros y el contención Jaime Gómez. Juan
Carlos Panameño era el enlace y el que servía
balones para sus atacantes.
Los lobos parecieron alcanzar el cielo sobre el minuto 70.
Intentando rechazar un balón de aire, Guevara impactó
en el área a Rony Orantes. Penalti sin discusión
alguna.
López Padilla llegó al cobro. Tiró
fuerte a media altura, pero al centro. Castro desvió
al córner y la grada local enmudeció de inmediato.
Poco después la Tuba Roja comenzó a pedir
tiempo, la Barra Lobezna un milagro. La salvación
parecía que llegaba al 92 cuando un balón
enviado desde el carril derecho al segundo poste, bañó
a los zagueros tigrillos. Nelson Flores cabeceó sólo
contra Castro. El esférico salió cerca del
palo.
Eso era todo, silbatazo de Rodolfo Sibrián y fin
de la historia. Once Lobos ha vuelto a la Segunda División.
Entre la tristeza y la frustración
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| Lucha. El argentino Alejandro Bentos
y el brasileño Anderson Batista pelean por el
balón. Foto EDH |
¿Ganó Limeño? preguntó
Alfredo Pérez mientras era entrevistado por los medios
informativos al final del encuentro.
Sí ganó le respondimos. Siguió
sonriendo, pero ya con otra cara.
Su semblante denotaba desilusión, por momentos sus
ojos se perdían en el vacío. Aún así
no perdió la compostura.
Lástima verdad, realmente estoy muy triste.
Uno es de aquí del pueblo y era una gran alegría
tener un equipo en la mayor y todos los domingos recibíamos
a grandes equipos como FAS. Hoy ya no se va a poder,
expresó Pérez.
Uno propone y Dios dispone, qué se le va a
hacer, añadió.
Juan Carlos López también estaba triste como
su compañero, pero a la vez frustrado. Aprovechó
para señalar responsables.
Desde el principio hubo un desorden en la parte administrativa
y aquí se ven las consecuencias, precisó
el atacante lobezno.
Rony Orantes, quien ha estado unido 13 años con Once
Lobos, también condenó la falta de apoyo que
tuvieron en este torneo.
No merecíamos bajar, pero lastimosamente se
nos vino abajo. La directiva nos abandonó y otros
problemas que nos llevaron a esto. Me duele y me voy muy
triste, indicó Orantes.
Aquí todos somos culpables, tanto la directiva
como los jugadores, externó por su parte el
uruguayo Pablo Quiñones.
Desde un principio se cometieron errores, desde el
directivo más alto hasta el jugador más pequeño.
Como te repito, todos somos culpables, concluyó.