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| Goleador. Martín
García marcó dos de los tres tantos con
que su equipo ganó ayer al Once Municipal.
Fotos EDH |
Víctor Zelada Uceda
El Diario de Hoy
Los
números aún no lo clasifican, pero por la
forma como ha venido jugando, nadie duda que llegará
a la semifinal.
Alianza sumó ayer su cuarto triunfo seguido y está
a un paso de poner el otro pie en la siguiente fase del
Clausura 2005.
Su víctima esta vez fue el Once Municipal, quien
de pasó complicó sus aspiraciones de tomar
el boleto a la otra ronda.
El cuadro blanco llegó al Simeón Magaña
a buscar el triunfo, pero no en forma desmedida. Su estilo
de juego confunde a muchos, pues hace ver que sale planteado
para salir por el empate.
Pero lo cierto es que los blancos no iban a salir a regalarse
en el estadio ahuachapaneco. Tenían que ver y analizar
cuál era la forma en que los canarios saldrían
a solventar el juego.
Lógico, el equipo amarillo salió ansioso e
incisivo por los tres puntos. Un cabezazo de Miguel Solís,
quien sustituía en la zaga al separado Roberto Martínez,
anunciaba las intenciones de los de casa.
Un punto a favor para el Once Municipal, al menos así
se pensó en un principio, fue la temprana expulsión
de Cristian López.
El carrilero derecho vio tarjeta amarilla al minuto 4
por fuerte entrada sobre Ronald Pimentel. Dos más
tarde recibió la segunda, por una falta similar sobre
Paulo Cesar Rodrigues.
Otro punto que se pensó podría beneficiar
a los occidentales fue la lesión de Jhon Marulanda,
tras una fuerte entrada de Juan Lazo.
Fue sustituido al inicio del segundo tiempo y supuestamente
ahí se perdía la creación de los albos.
Carballo-García
Para iniciar la segunda mitad, Alianza echó al traste
toda desventaja que pudiera tener. Inesperadamente tomó
protagonismo la dupla Carballo-García, misma que
produjo los tres goles blancos.
La expulsión de Juan Pablo Chacón al minuto
49 era como un presagio de que lo peor estaba por venir.
Al 50 Ramiro tomó el balón para ejecutar
un tiro libre y lo envió al rincón bajo derecho
de Ósmar Martínez. Alegría en la cancha,
1-0 en el marcador y el cómo no te voy a querer
en las gradas.
La salida del colombiano dejó un hueco tremendo y
un desentendimiento entre Miguel Solís y David Rivas,
del cual sacó provecho el colombiano Martín
García.
Y para ello tardó menos de diez minutos. Al 57,
Martín encaró la marca de Solís y se
la sacó con un autopase. Ante la salida de Martínez,
sacó un balón que luego de impactar en el
horizontal, se fue al fondo de la red.
Solamente seis minutos después la fórmula
selló la gran tarde. Carballo tomó el balón
en el mediocampo y lo sirvió a profundidad para que
García resolviera.
El colombiano cerró así una gran tarde que
no sólo pone a Alianza a un paso de la clasificación,
sino que le deja en la cima de la tabla de los goleadores.
Un blanco de corazón
Si alguien ha dejado a un lado el dolor con tal de ver
a su equipo en la próxima ronda, ese es el carrilero
Ramiro Carballo.
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| Sacrificio. Carballo juega
con dolores de cabeza tras el accidente.
Fotos EDH |
Hace poco más de 15 días que sufrió
un accidente de tránsito, cuando su automóvil
impactó contra una rastra, cuando el jugador acababa
de finalizar un entrenamiento en la cancha Sello de Oro.
El impacto le arrancó parte de su piel en la frente
derecha y hasta el momento, aún sufre de fuertes
dolores de cabeza.
Pero es tan grande su amor por Alianza, que un día
después del percance, apareció vendado de
su cabeza para jugar contra Balboa.
Ayer solo portaba una pequeña gasa que cubre su herida,
pero lo dicho, los dolores de cabeza, aún le afectan
a la hora de jugar.
Dios me ha dado una segunda oportunidad y qué
bueno que todo se está dando de esta manera,
expresó el zaguero, una vez concluido el encuentro.
Y es que Carballo se refiere a que gracias al Creador, ayer
tuvo la oportunidad de marcar un gol y sevir para el segundo
de García. Por eso festejó tanto su anotación.
Yo estoy tratando de sacar provecho de esta nueva
oportunidad que Dios me ha dado, reiteró Carballo
y continuó. Por eso es que a pesar de los fuertes
dolores de cabeza, mi intención es ayudar a que el
equipo avance a la semifinal. Hay que sacrificarse para
lograrlo, porque el equipo y la afición lo merece,
complementó.
Yo sé que tuve un accidente que el desenlace
pudo ser fatal. No recuerdo mucho, pero por el golpe y la
herida en la frente, sé que no llevaba puesto el
cinturón de seguridad. Pero como te digo, gracias
a Dios que me ha dado la oportunidad de estar vivo y por
eso vale la pena el esfuerzo por el equipo, relató
el jugador.
Este triunfo y este esfuerzo es para toda la gente
de Alianza, como te repito, aún me duele bastante
la cabeza, pero no me arrepiento de jugar así,
concluyó el defensor del cuadro capitalino.
El caballo albo
volvió a galopar
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| Figura. El atacante
colombiano fue imparable para los defensores canarios.
Les marcó dos goles. Foto
EDH |
Martín García
marcó ayer dos goles y hoy es líder, por encima
de Alejandro Bentos.
Le gusta que le digan caballo.
De hecho se siente tan identificado con ese aninal, que
su correo en la web comienza con el ID caballogol@....
Pues ayer el caballo blanco pasó del
trote al galope en menos de 30 minutos. Marcó dos
goles y dejó a su equipo a un paso de meterse a la
semifinal.
Los tantos le sirvieron de paso para comandar con 10 la
tabla de los romperredes. Ahora supera por dos al argentino
de FAS, Alejandro de La Cruz Bentos, quien había
sido líder durante la mayor parte del torneo.
Martín no habla con los medios informativos, pues
dice que tuvo un mal entendido con un reportero.
Hoy por hoy, sus goles están hablando por él.
Se aprovechó
Una vez que Juan Pablo Chacón abandonó el
juego por doble amonestación, Martín sabía
que de alguna manera u otra iba a tener ciertas ventajas
a la hora de encarar el marco del portero Ósmar Martínez.
Eso porque ni David Rivas, ni Miguel Solís, tenían
la rapidez o la fortaleza para detenerle.
Así fue, en el primer gol se sacó la marca
de Solís con un autopase y en el segundo evadió
a Rivas a base de velocidad.
Al final fue sustituido al minuto 86 por su compatriota
Yhoner Toro. Pero el movimiento era más para que
los suyos le premiaran con las palmas.