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| Caliente. Caballero no
escondió su malestar por el despido del técnico
Nelson Brizuela. Fotos EDH |
William Alfaro
El Diario de Hoy
El guaraní, que
llegó al país por su relación de amistad
con Brizuela, criticó al presidente Mario Zúniga
por la destitución del técnico a tres fechas
para que termine la temporada regular del Clausura.
Me dan ganas de irme. Me gustaría rescindir
mi contrato
si por mí fuera, me gustaría
irme mañana mismo (hoy) del país. No me siento
bien en la manera que han manejado las cosas, afirmó
Pablo.
A tres fechas perjudica mucho al plantel. A mí
me va a perjudicar. Don Nelson fue quien nos trajo.
Yo vine a jugarme mi prestigio, mi currículum y no
es posible que lo despidan de esta manera. Trajeron a Gabriel
Garcete casi regalado y ahora no valoran el trabajo de don
Nelson, expuso Caballero con evidente enojo.
Sobre el presidente, el paraguayo dijo que habla demasiado
de temas que no le competen. Él habla mucho.
Dice que hay jugadores acalambrados. Se mete en elementos
técnicos.
Él nunca jugó al fútbol y se llenan
la boca al decir: los tenemos al día, los tenemos
al día. Eso no significa que un equipo sea profesional.
El que nos tengan al día a nosotros no les da el
lujo de meterse en cosas que no les compete. Acá
creen que manejan las cosas como profesionales, pero esto
es una cosa semiprofesional, dijo.
Aquí y en Paraguay es fácil que reúnan
10, 15 personas para que le griten a una persona y pedir
la cabeza de alguien. Que lástima que la gente no
pidió mi cabeza con la de don Nelson. Me hubiera
ido con él. No quiero seguir así. Esto no
se vale.
Si el equipo va a las semifinales y salva la categoría
será por el trabajo de Brizuela. Me voy a reunir
con mis compañeros para que hablemos con la directiva.
En mi país ya hubiéramos hecho algo,
comentó Caballero, quien no tiene claro si seguirá
con Limeño.
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| Confiesa. El presidente
cuchero da su versión. Foto
EDH |
Si me lo piden,
también me voy
El presidente de Municipal
Limeño puso ayer a disposición de los aficionados
su cabeza, y la de los jugadores santarroseños.
Mario Zúniga fue claro en decir que los 4 mil 500
hinchas que tienen registrados poseen la potestad para separar
al técnico, a los jugadores y hasta a los mismo directivos,
si es necesario.
Aunque no dijo directamente que desea dejar al equipo, expresó
que si los aficionados le piden su renuncia, con gusto lo
haría.
Si ellos consideran que con mi retiro y con el de
algunos jugadores el equipo se salvará, me retiro,
dijo.
Pesó la presión
El domingo valió más la palabra de los aficionados
para destituir al técnico, que la decisión
de los directivos por mantenerlo.
Hace quince días, Zúniga dijo que no harían
cambios en el equipo y menos separar al técnico.
Pero el domingo, después del empate con San Salvador,
el pope anunció la separación de Brizuela.
El corte del técnico lo hacemos por la presión
de los aficionados, y nosotros no queremos que ellos se
nos retiren de los estadios, expresó Zúniga.
Según el dirigente, Brizuela llegó bajo el
plan de salvar al equipo, al igual que los extranjeros,
pero no lo logró.
El equipo ha tenido varias oportunidades para ganar,
pero no se han aprovechado por los malos planteamientos
del técnico, confesó el directivo.
Además, dijo que Brizuela tenía a sus amigos
y que a éstos no los obligaba a jugar bajo presión,
y esto influyó mucho en el rendimiento del equipo.