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| Nelson Brizuela Foto:
EDH/Mauricio Cáceres |
Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
Ya nadie parece recordar
en Santa Rosa de Lima lo que comenzó a gestarse el
7 de enero anterior y que de tajo fue cortado el domingo
anterior.
Con 13 puntos menos en la lucha por el descenso, poco patrimonio
y sin muchos de sus jugadores insignias, Nelson Brizuela
tomó a Municipal Limeño y se comprometió
a rearmarlo y salvar la categoría. Esa misma que
él ayudó a conseguir allá por el año
de 1993.
Aceptó el reto y rápidamente instauró
una frase, que más tarde se constituyó en
lema para el equipo: En Limeño está
prohibida la palabra descenso.
Para emprender el camino, recomendó desde su natal
Paraguay la incorporación de gente con experiencia,
como Mártir Paredes, Manuel Carranza y Walter Álvarez
.
Después hizo llegar a sus compatriotas Gabriel Garcete
y Pablo Caballero. Con ellos y con Cristian Santamaría,
Carlos Güity, Francis Reyes, Elenilson Guardado y Jorge
Martínez, conformó la base para comenzar a
trabajar.
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| Sustituto. Omar Sevilla
será quien reemplace en el cargo al técnico
paraguayo. Foto: EDH/Mauricio
Cáceres |
Manos a la obra
Dos empates con Alianza y FAS invitaron a soñar a
los limeños en las primera jornadas del Clausura
2005. De ahí se vino el triunfo contra Metapán,
que ponía fin a una racha de 25 juegos sin poder
ganar.
Con sólo dos meses de trabajo, Brizuela y los suyos
acaparaban portadas tras el triunfo contra San Salvador.
Habían logrado ponerse a un solo punto de Once Lobos
por el descenso.
Se vino la primera desilusión cuando se empató
en casa contra Balboa y se perdió de visita contra
Once Municipal. Pero el nombre de Brizuela volvería
a ser aclamado luego de vencer a Luis Ángel Firpo.
Tan grande era el amor por el equipo y la fe por el trabajo
que se hacía, que se perdonó el revés
contra Alianza. El triunfo contra FAS era para tocar el
cielo.
Pero a partir de ahí se vino lo que los santarroseños
califican como malos resultados: una pérdida y tres
empates. El equipo está tercero en la general y empatado
con los lobos en la acumulada.
¿Malos resultados?
Incomprensible . Tras la decisión de Mario Zúniga,
presidente de Limeño, de separar a Brizuela por complacer
a los hinchas santarroseños, se echa al traste un
trabajo que si bien tuvo sus altibajos, estaba para que
continuara hasta el final del campeonato.
Y es que en esta parte del torneo es cuando los nervios
suelen aflorar y la presión mata. Al margen de problemas
internos o de indisciplina que se puedan dar.
Habrá que esperar si con esta medida no se crea un
cisma en Limeño que beneficie primordialmente al
mismo Once Lobos. Lo dicho
habrá que esperar.
Los que se han ido
Rubén
Guevara
Se marchó luego que Once Lobos cayera 3-1 contra
Limeño en la jornada cinco. Dejó al equipo
en el último lugar de la general y en el penúltimo
de la acumulada.
Juan
Quartarone
Estuvo con el cuadro, al que llevó al subcampeonato
en el Apertura 2004, hasta la fecha nueve, tras caer 2-1
contra Águila. Dejó al Balboa en el sexto
lugar.
Jorge
García
Fue despedido el 14 de abril, luego de que Águila
perdiera contra Firpo en la jornada 11. Los emplumados estaban
novenos en la tabla cuando él se marchó del
equipo.
Saúl
Rivero
Sus días al frente de Firpo terminaron tras la fecha
13, luego de que se perdiera en casa contra San Salvador.
Los toros quedaban en la sexta casilla, con 16 puntos.