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TABLA DE POSICIONES |
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GOLEADORES |
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Limeño, entre el cielo y
el infierno
Está bien en la tabla general, pero mal en la acumulada.
Se puede hablar de crisis.
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| Vuela. El paraguayo Gabriel
Garcete salta por los aires ante la marca de William
Torres. Los panteras se pararon firmes y no recibieron
goles. Fotos EDH |
Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
Un
punto no es malo, si se toma en cuenta que lo mantiene a uno
en el tercer lugar, pero no cuando a la vez lo deja en el
último.
¿Cómo? Lo que pasa es que ayer, para los hinchas
de Limeño, su equipo no ganó un punto contra
San Salvador, sino que perdió dos.
Porque, aparte de no sacar provecho de su localía,
desperdició la oportunidad de rebasar a Once Lobos
en la lucha por el descenso.
Por eso el resultado desató rabia entre los seguidores
del cuadro santarroseño. Literal y metafóricamente
sí fueron la furia limeña.
Al grado que los enardecidos seguidores la emprendieron al
final contra el técnico Nelson Brizuela. Lo que llevó
al presidente del equipo, Mario Zúniga, a decir que
el paraguayo ya no seguiría al frente del banquillo.
Y es que todos en Santa Rosa de Lima parece que no están
tan entusiasmados con la posibilidad de avanzar a la siguiente
ronda del Clausura 2005. No es que no les interese, pero les
preocupa más ser un clasificado descendido.
El club de casa salió desde un principio con la intención
de llevarse los tres puntos.
No uno.
Cristian Santamaría no brilló en la creación.
Sí Francis Reyes en el enlace, sacando buenos pases
y filigranas.
Pero el hondureño en algunos casos parecía jugar
para la tribuna. Adelante, a Gabriel Garcete le traicionó
el gol, pues el paraguayo hizo todo lo que estaba a su alcance
para encontrarlo.
La buena marca de San Salvador hizo que los de casa se enredaran
a la hora de llegar. Fue más inteligente que Limeño.
Jugó con su desesperación, sabiéndolo
esperar, para luego incomodarlo con el contragolpe.
El empate a San Salvador no le sirvió de mayor cosa.
Nada más para comprobar que cuando se apega a lo que
Hugo Coria quiere, las cosas le salen bien.
A Limeño sólo le alcanzó para igualar
a Once Lobos, pero todos esperaban más.
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