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FAS está en semifinales

El campeón debió pasar apuros para superar anoche a Águila y avanzar a la siguiente ronda. La lluvia incidió en elllo

 
Anegados. Jorqe Wagner, de Águila, marca a su compatriota Williams Reyes, de FAS. Tigrillos y aguiluchos tuvieron que nadar a ratos para sacar un partido muy trabajado por ambos. Fotos EDH

Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy

Buen ritmo de juego hasta el minuto 30. Digno de un clásico. Pero luego pasó a ser un juego de barriada. La lluvia lo estropeó todo.

FAS le imponía ritmo y verticalidad al juego, partiendo del sorpresivo gol de William Osorio, cuando sólo habían transcurrido 45 segundos del inicio del juego.

Un centro zaguero desde el corredor derecho, tomó un extraño efectó para confundir a Santos Rivera. 1-0 y delirio en el estadio santaneco.

Lo dicho, apartir de ese momento el campeón le imprimió velocidad al juego, juagando raso, por las bandas e intentando surtir balones a Williams Reyes y Gerardo Burgos.

Pero Águila no estaba amarrado en el juego, ni mucho menos timorato. Rudis Corrales era nuevamente una alternativa para llegar por el carril derecho, mientras que por el centro, Alejandro Sequeira y Alexander Campos mantenían inquietos a los zagueros locales.

Pero aquí apareció como siempre Víctor Velásquez y se agrandó como último hombre Alfredo Pacheco. Estuvo muy bien como líbero.

El buen fútbol de los tigrillos todavía alcanzó para lograr el segundo tanto. Después de allí la lluvia, pasó a ser tormenta.

Williams Reyes volvió a recordar sus buenos tiempos como goleador. Tomó un balón rasó y lo prendió con fuerza de izquierda. Nada que hacer para el meta Rivera.

 
Celebra. Williams Reyes volvió al gol y le dedicó a los aficionados. Fotos EDH

FAS pudo haber aumentado la cuenta tan solo tres minutos después del gol, pero Reyes fue trabado en el área y no no pudo resolver. El central Joel Antonio Aguilar no sancionó penalti.

El segundo tiempo iniciaría con un club emplumado luciendo un uniforme totalmente seco y un campo de juego del Óscar Quiteño totalmente inundado.

Los popes hablan


Directivos de Águila que estaban en las gradas pasaban del murmullo al comentario, que sería mejor que el partido se suspendiera y se jugara mañana (hoy).

Pero las condiciones del césped del Quiteño lejos estuvieron de beneficiar a los santanecos. FAS ya no pudo trasladar con normalidad el balón y optó por jugar al balonazo. Tanto para atacar como para defender.

Esto último porque fue Águila el que más insistencia mostró para ir a buscar el marco de Luis Castro. Los constantes centros al área, parecían que en su momento llegarían a favorecer el porte y el resorteo de Sequeira y Campos.

Pero el gol emplumado no llegaría por ese sistema de juego, sino más bien por un tiro de penalti, tras una falta de Osorio en el área.

Al cobro llegó Jorge Wagner y fusiló en primera instancia al “Manotas”, pero Aguilar mandó a repetir, pues un jugador emplumado habían ingresado al área antes de la ejecución.

Wagner sacó un nuevo misilazo que se incrustó en el rincón superior izquierdo de Castro, que no le quedó otra más que ver.

 
Trasnacionales. Total, azugranas los dos, la afición y sus paralelismos. Fotos EDH

Águila ya era más peligroso y lo fue más, cuando dos minutos después del gol , Saúl Molina sacó a un defensor (Edwin González) para darle paso a un carrilero con proyección al ataque (Deris Umanzor).

Adentro del campo ya estaba Fabio De Azevedo quien se había reportado por Julio Medina.

Pero lo pesado del campo de juego pareció mermar las llegadas de los emplumados. FAS reaccionó, en parte porque Víctor Mafla comenzó a marcar los tiempos, pero también porque trató de sorprender al contragolpe.

Pero fue Águila el que terminó encimando el arco tigrillo. Una vez más la defensa azulgrana se creció y logró aguantar el fuerte aguacero.

Y la lluvia caerá...luego vendrá el diluvio

Pintaba para que fuera un partido que tuviera buen ritmo y velocidad de principio a fin. Pero no fue así.

Sobre el engramillado estaban un FAS y un ¡guila que nunca se guardan nada cuando se enfrentan. Siempre tienen fútbol de sobra para jugar, pero también mucho carácter.

Los cánticos comenzaron del lado empluamado al sonal del silbato de Joel Aguilar Chicas. Pero 45 segundos después callaron por completo.

El gol de Osorio enmudeció a la Súper Naranja y avivó el ¡dale FAS! de la Turba Roja. El estadio rojo, era de los rojos.

Los hinchas del campeón alcanzaron un nivel más de éxtasis, cuando llegó el gol del hondureño Reyes. Había comenzado a llover, pero a nadie le importaba, inclusive muchos tigrillos, camisa en mano, la ondeaban al cielo.

Pero luego, la lluvia alcanzó la categoría de tormenta, para luego pasar a diluvio. Aún así, tigrillos y empluamdos, reunidos en la misma arca, no se movieron de sus asientos. Al menos la gran mayoría de los estrados populares, que no tenían para donde hacerse.

Entonces como ya la mayoría tenían mojados hasta los interiores, no les quedó otra que volver a gritar y saltar, para contrarrestar el frío y los nervios.

Pero ya sobre el final ya nadie tenía ganas de cantar. Muchos se comían las uñas y otros juntaban las manos para calentarse y rezar una que otra plegaria.
¡Pita ya árbitro hijue la gran....!, vociferó alguien en la lejanía. De seguro era hincha de los santanecos.

Al final el ¡arcoiris! salió para los seguidores tigrillos pues a pesar de haberse mojado, se fueron felices con el triunfo en las manos. Para los migueleños el retorno a casa fue largo y bastante humedo.


 
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