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Aullido pero de tristeza

Los lobos perdieron la imbatibilidad que tenían en su cancha y el invicto que mantenían en el torneo. San Salvador fue el responsable de ello.

Mauricio Antonio Qüehl

Se escapa. Ramón Sánchez, del San Salvador, evade la marca del zaguero Martín Martínez, del Once Lobos. Foto EDH

Tres domingos habían sido de fiesta en el César Hernández de Chalchuapa. Pero ayer no hubo.

Ahí el Once Lobos hizo historia al derrotar 3-0 al campeón Alianza, en el debút de su estadio en Primera División.

Ahí también le sacó empates al Águila (2-2) y al Isidro Metapán (0-0).

Estaba por consiguiente imbatible en su cancha e invicto en el torneo.

Como si se tratase de un “boxeador”, ayer el Once Lobos perdió “sus dos cinturones”.

Porque ambos “títulos” le fueron despojados por el líder San Salvador, que llegó a la cueva del lobo convencido de poder llevarse el triunfo.

A pesar de que otros “grandes” habían fallado en el intento.

Desde el arranque mismo del juego, los panteras mostraron mucha movilidad y velocidad sobre el terreno de juego.

Emiliano Pedrozo gravitaba con el balón en el mediocampo y desde ahí empujaba a su equipo hacia adelante.

Cómplice del argentino fue Dennis Alas, quien además de aportar su cuota en la marca, tuvo bastante incorporación al ataque.

El buen momento de ambos en el partido, hizo que Paulo Rodrigues y Fernando Fajardo se metieran también en él. San Salvador era peligroso cuando estos cuatro jugadores se juntaban.

Sin mayor reacción

Los panteras llegaban con mayor constancia al arco que defendía Allan Deras. Bladimir Cubías, Pedrozo y Fajardo hicieron que el meta lobezno se ensuciara en más de una ocasión su uniforme.

Once Lobos por su parte hacía muy poco por llevar peligro a la portería de Pablo Hernández. Guillermo Rivera, con dos tiros de larga distancia, fue el que levantó de sus asientos a algunos aficionados.

El club local aqueja mucho el bajo nivel que a la fecha exhiben sus principales atacantes.

Claudio Pasadi, ayer más retrasado, pareció incómodo en la posición que le tocó jugar y Nito González no termina de mostrar el nivel que le hizo destacar cuando vino al país.

Sólo el entusiasmo y la determinación de Juan Carlos López Padilla se salva de la crítica. Pero está para más.

Con más pena que momentos de gloria, ambos clubes se fueron al descanso de la primera mitad.

Mejoró el juego

Se reanudó el juego y San Salvador siguió con la misma dinámica que le hizo mejor en la etapa inicial.
Pero esta vez los lobos, aunque un poco desordenados, comenzaron a incomodar el marco rival.

Fajardo al 51’ anunciaba que el gol estaba por venir. Sólo ante Deras, sacó un disparo que el meta desvió al córner con una de sus piernas.

Un minuto después Julio Castro sacó un centro desde el corredor derecho que Anderson Batista conectó bien de cabeza.

Buen gol del zaguero brasileño, pero bueno para los panteras. El zaguero lobezno había marcado en su propia meta.

El autogol caló en la moral de los locales, que habían comenzado a volcarse en la búsqueda del tanto de la ventaja, Tan es así que trece minutos más tarde San Salvador aumentó la cuenta en el marcador.

Paulo Rodrigues enfiló por el centro hacia el arco contrario y cedió al corredor derecho por donde cerraba Alas.

Este buscó su perfil de tiro y de derecha envió el balón lejos del alcance del guardameta Deras.

Minuto 65 y todo parecía indicar que San Salvador tenía la puerta abierta del César Hernández, para salir con un triunfo holgado. Eso al menos en teoría.

Porque tan sólo dos minutos después del gol de Alas, se vino el del descuento. Rodrigues intentó despejar un balón en el área, con tan mala suerte que en la acción conectó el pie de Giovanni Ávila, quien había llegado al juego por Mario Sigüenza. El silbante Joel Aguilar vio falta y la sancionó con penalti.

López Padilla cobró bien y puso el parcial 1-2, pero que más tarde sería el marcador definitivo. El lobo aulló ayer en su casa, pero de tristeza.

 
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