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San Salvador saltó al primer lugar, que comparte con Balboa a costa de una lección de 45 minutos al Once Municipal.

William Alfaro

Felicidad pantera. Álex Obregón, Paulo Cesar Rodríguez y Donni Valle felicitan a Julio Castro (centro) después de sellar el tercer gol metropolitano.Foto EDH

Al San Salvador le bastaron 45 minutos para demostrar que ya no es aquel equipo timorato del Clausura 2004, que tiene buen fútbol y que sus jugadores se están gastando un buen nivel.

Once Municipal llegó al Cuscatlán resintiendo la baja de los defensores José Urbina, llamado la semana anterior a la Selección, y el colombiano Miguel Solís, quien cumplió un partido de suspensión.

Esas bajas complicaron un poco el funcionamiento defensivo de los canarios, mas su mayor problema radica en el medio terreno y en la falta de rodaje de algunos de sus jugadores.

El cafetero Víctor Jaramillo, un diez talentoso (que viste de 20), intentó por todos los medios alimentar al brasileño Alessandro de Oliveira, pero el moreno delantero se vio superado por los defensores panteras, que estuvieron certeros a los movimientos del puntero.

Pero los problemas de Jaramillo no estuvieron en la imprecisión de sus pases, fue más un problema de coordinación con su compañero Juan Erazo, quien en lugar de acompañar y apoyarse en Jaramillo se dispuso a enfrentar solo a los panteras.

Y siempre que lo hizo su fragilidad y su pésimo toque de balón lo puso en ridículo.

Mientras, San Salvador aprovechó los desaciertos ahuachapanecos y en una pelota a profundidad lanzada por el lateral izquierdo Bladimir Cubías encontró la ruta a la victoria.

Emiliano Pedrozo, al ver el pase de Cubías, corrió 15 metros, controló y venció bajo las piernas al cancerbero Osmar Martínez, al 32’.

Cuatro minutos después, los rayados pusieron el segundo. Álex Obregón recibió pase de Ramón Sánchez y el colombiano sacó un misil de unos 35 metros que dejó retratado a Martínez, un disparo imposible para cualquier meta. La pelota ingresó por el ángulo superior derecho.

Once Municipal sumó el descuento después de dos errores de los capitalinos. El portero Pablo Hernández, en el afán de perder tiempo, tomó más de cinco segundos la pelota, lo que el árbitro decretó con doble jugada adentro del área.

Erazo cobró y la pelota tocó la mano de Cubías. Elmer Bonilla señaló pénal.
Al cobro llegó Jaramillo y venció con un disparo fuerte a Hernández y darle esperanzas a su equipo.

Mas al 44’, y después de tiros de esquina, Julio Castro determinó el marcador al cabecear entre los zagueros amarillos.

El segundo tiempo... El segundo tiempo se perdió en un fútbol fuerte y malintencionado, pero esa es otra historia.

 
  CLIMA
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