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Tienen cuentas por saldar

Águila y FAS se la traen desde hace muchos años, pero su rivalidad cobró fuerza en el último torneo, cuando los tigrillos golearon 7-1 a los emplumados

Mauricio Antonio Qüehl

De nuevo. Williams Reyes y Otoniel Carranza volverán a verse las caras en la gramilla. Foto EDH

Difícil desligar el morbo de un Águila-FAS. Es como querer jugar el clásico mismo sin pelota.

Si bien los principales protagonistas dicen estar ajeno a ello, es imposible que no trascienda en la grada o previo al encuentro.

Máxime cuando en el último torneo se dieron tantos acontecimientos, que marcaron más el duelo entre ambos equipos.

Tras una dramática final en el Apertura 2003, Águila logró en el siguiente certamen acabar con la paternidad que FAS le había impuesto en los últimos 13 partidos. Le derrotó 1-0 en el Óscar Quiteño de Santa Ana.

La espina lastimó al tigre, al grado que quiso sacársela y cobrársela con tres cuartas de más. Sólo que en lugar de una astilla, le clavó una estaca.

Porque un mes y medio después, FAS llegó al Juan Francisco Barraza y le encajó un 7-1 que los emplumados recordarán por muchísimos años. La afición migueleña quería comerse vivo a su equipo.

Pero el destino confabuló para que una semana más tarde, Águila tuviese la oportunidad de desquitarse la humillación que le había tocado vivir. Ambos volvieron a verse las caras en la fase semifinal del Torneo Clausura 2004.

Pero si bien la historia varió un poco, el final volvió a ser triste para los orientales, FAS les derrotó en ambos juegos (2-3 y 1-0) y les privó de estar en la final. Los emplumados quedaron con muchas cuentas por saldar.

Coraje. Así se juega un clásico entre Águila y FAS. Foto EDH

Otra historia

Varias cosas han cambiado en los últimos meses. Águila renovó gran parte de su plantilla, incluyendo su cuerpo técnico. Hugo Coria dejó el puesto para que lo ocupara Julio César Cortés.

FAS hizo pocas modificaciones en su plantilla. La más significativa ha sido la llegada del panameño Nicolás Muñoz en lugar del peruano Antonio Serrano.

El encuentro de esta noche marca el regreso de dos jugadores castigados y que son insignias en sus respectivos equipos: Alexander Amaya del Cid en Águila y el argentino Alejandro de La Cruz Bentos en FAS.

Tanto emplumados como tigrillos tienen la necesidad de sumar puntos y superar la irregularidad con la que ambos han iniciado este torneo. En teoría el mayor presionado es Águila, que estará en casa y ante su afición.

 
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