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El campeón de la agonía

FAS se adjudicó el título del apertura 2004, pero debió sufrir más de la cuenta. Balboa también hizo méritos para lograrlo, mas el destino se lo negó

Mauricio Antonio Qüehl
El Diario de Hoy

Festejo. Emerson Umaña besa la Copa Pilsener. El ex jugador de Telecom ingresó en el segundo tiempo y a pesar de que falló el penal que ejecutó, al final pudo celebrar con su equipo. Foto EDH/ Nelson Dueñas

William Osorio levantó la copa y todo FAS celebró. Muchos ya lo daban por descontado. Y no porque el club azulgrana no hiciera los méritos para conseguirlo, sino porque en tres ocasiones, el lograrlo o no, dependió del mismo Balboa.

Eso porque luego de 120 minutos de juego y un marcador en blanco, los de La Unión tuvieron tres chances para campeonizar. Pero los nervios, el destino o la mala suerte, quizás, se lo impidieron.

Fue en los tiros de penalti, precisamente cuando FAS estaba liquidado. El conteo reflejaba un 3-2 para los del Golfo y si convertían el siguiente se adjudicaban el título.

Por los tigrilllos habían errado Ernesto Góchez y Emerson Umaña. Por los blanquirrojos habían resuelto Nildeson De Mello, Hidzar Henríquez y Eugenio Valerio.
Llegó al cobro el colombiano Carlos Asprilla y Luis Castro se lo tapó. Se iba una gran oportunidad de dar la vuelta olímpica, pero quedaba otra.

Porque luego de que Alfredo Pacheco alimentara la ilusión de FAS al convertir su penalti, quedaba el último para Balboa. Ese que de marcarlo, también le daba la copa.

Y lo falló...

La posibilidad y el sueño quedó en los pies de Yubini Salamanca. Pero el tubo derecho del arco le privó del festejo.
Se vino entonces la muerte súbita y ahí Balboa tuvo su tercer y último chance de fulminar. Tampoco lo aprovechó.

Los de FAS todavían celebraban el yerro de Salamanca, cuando Víctor Velásquez volvió a dejarlos al bordel suicidio. Su tiro encontró la mano de Juan Carlos Mosquera.

“La tercera es la vencida” se dejó escuchar en las gradas. Mentiras. Castro a dos manos, contuvo el lanzamiento de Armando Mercado.
Entonces Marcelo Messias decidió cambiar de dueño el sufrimiento. Convirtió su tiro de doce pasos y dejó la angustia y los nervios para Alexis González.
Tiro, achique del “Manotas” y fin de la historia. FAS campeón del Apertura 2004.

Como los grandes

FAS había salido como siempre a buscar el título desde el mismo inicio del juego. Como lo hizo contra Alianza, San Salvador y Águila en finales pasadas. Recurrió a su experiencia, a su buen traslado de balón y su dupla de delanteros.

Pero frente tuvo a un rival que no creyó en todo eso, que se paró bien atrás y demostró que podía contra un estadio pintado en su mayoría de rojo.
Bien por FAS, porque siempre fue hacia adelante a buscar los goles y el título. Pero aplausos también para Balboa, que sin necesidad de una copa, se convirtió en grande.

Muy pocos recordarán el FAS-Balboa de diciembre de 2004 por los 120 minutos de juego. Es cierto que hubo muchos momentos de drama y pasión, pero ninguno más grande o fuerte que los que se vivieron en los tiros de penalti. Hay un nuevo rey y se llama FAS.

 
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