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Manos de acero

Luis Castro le dio la corona número 15 a los santanecos. Fue sólido en los 120 minutos y atajó dos penales claves

William Alfaro
El Diario de Hoy

Sorprendente. Luis Castro se vistió de gloria ayer en el Cuscatlán. Apareció cuando más lo necesitaba el FAS. Foto EDH/ Álvaro López

Cuando ya muchos creían que Balboa levantaría la Copa del Apertura, apareció un hombre que sorprende a propios y extraños por su serenidad casi pasmosa.
Luis Castro actuó muy poco en los 120 minutos del partido. A diferencia de su rival de oficio, el portero atunero Juan Carlos Mosquera, quien recibió la Copa como el mejor jugador más valioso de la final.

Ambos cancerberos tuvieron un duelo impresionante. Mosquera atajó dos penales y uno pegó en el tubo. Castro por su parte atajó tres y corrió con igual suerte al chocar la pelota en uno de los postes.

Los penales que Castro tapó fueron para revertir el marcador que estaba 3-1 y darle vuelta con complicidad de los tiradores tigrillos.

El último penal que paró el meta fue a Alexis González. Esa acción le sirvió al portero para terminar coreado y levantado en brazos por sus compañeros. Los reflejos de “Manotas” le dieron a FAS la corona número 15.

“Nunca perdí la confianza y la fe. Siempre le pedía a Dios que me ayudara. Esta victoria se la dedico a Dios, mi familia, mi esposa y todos aquellos que nos apoyaron”, manifestó Castro.

La hazaña de Castro fue reconocida por los aficionados, quienes gritaron incansables en el Cuscatlán: “¡Castro!, ¡Castro!, ¡Castro!”, y “¡Ahí, ahí, ahí está el campeón!”.
Una vez terminó el duelo fue a recibir un gran beso y abrazo de su esposa Verónica Alexandra, y después recibió las felicitaciones de sus demás familiares.

Uno de los más emotivos fue el preparador de portero Ricardo Mena Laguán quien lo abrazó por más de 10 minutos.

 
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