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En
la ciudad portuaria se ilusionaron con la victoria, por
eso luego fue grande la decepción. Pero al final
terminaron igualmente orgullosos por el subcampeonato
Miguel Ventura
El Diario de
Hoy
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| Tensión. Los
aficionados que lo siguieron por TV no lo podían
creer. Foto EDH |
No, no, es posible, gritó
Candelario Contreras, fiel seguidor del Atlético Balboa,
una vez que Alexis González falló el tiro de
penalti que le pudo dar el campeonato a los atuneros.
Era como un sueño, no lo podían creer. Después
de estar al borde de ser los aficionado más felices
del país, pasaron a vivir una tarde llena de luto,
la que nunca se imaginaron, por la serie de oportunidades
que tuvo el Ciclón de anotar en los tiros de penal.
Despues del gol que anotó Marcelo Messías que
hizo campeón al FAS, la tristeza se apoderó
de los aficionados del Ciclón del Golfo, que se habían
congregado en los restaurantes de la ciudad portuaria.
Una vez que los aficionados conocieron el resultado del partido,
que dejaba sin el campeonato a los shurrieros, aparecieron
las lágrimas de desconsuelo.
Otros, sólo atinaban a mirarse y a agarrarse la cabeza
en señal de tristeza, porque la escuadra atunera no
pudo lograr su primer título.
Juan Santos, quien se mantuvo pendiente durante el partido,
dijo con vos entrecortada que no podía creer que su
equipo había perdido.
No me pasa, hemos perdido y hoy que estaba tan emocionado,
perdieron en la etapa de los penalti, expresó
Santos. En tanto, Pedro Sosa, que escuchó el partido
con su radio portátil sobre la calle principal del
barrio San Carlos, lloró cuando el protero fasista
paró el disparo de González.
Bueno, la tuvieron y la dejaron escapar, me siento triste,
pero también estaba emocionado porque nuestro equipo
llegó a la final, confesó el hincha.
La mayoría de aficionados comentaba en las esquinas
que Balboa tuvo la oportunidad de ser el campeón, pero
que algunos jugadores fallaron al momento de anotar.
Todos hablaban de que el portero Mosquera había brindado
la oportunidad a sus compañeros de anotar, pero que
al momento de ejecutar los tiros éstos fallaron por
la falta de experiencia.
Una vez cayó la noche sobre La Unión, los aficionados
buscaron la forma de distraer la frustración de la
pérdida y se abocaron a los diversos restaurantes para
beber o conversar sobre otros temas.
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