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Andaban muertos de frío

El entreno le sirvió al Balboa para reconocer la grama del Cusca y aclimatarse.

César Najarro
El Diario de Hoy

A descansar. Después del entreno, Quartarone, Aquino, Bustillo y el resto de jugadores se van hacia el hotel a reponerse. Foto EDH

La hora cero está llegando. Los 20 convocados para el partido ya se definieron.

De las lesiones ya no hay sombra, sólo una aparece a medias en el estadio Cuscatlán porque el sol aún no abarca toda la cancha cuando los jugadores del Balboa ya están entrenando.

Comenzaron a las 8:00 a.m. con un poco de estiramiento, después un par de consejos de Quartarone.

Pero lo que más puso en práctica el “brujo” fueron los tiros libres y los centros que cortaba Mosquera.

La parte de los penales también se puso en marcha. En La Unión estuvo insistiendo en eso al final de cada entreno, y ayer no fue la excepción, quizás previendo un duelo cerrado que se vaya al alargue y termine en la lotería. Lo demás, lo táctico, ya lo había ensayado de sobra durante la semana.

Abraham Monterrosa entrenó con camisa manga larga, mientras que Nenei andaba su chumpa para el final del entreno, y sino ahí estaban su hijo y su novia para darle calor humano.

Joaquín Molina lució un gorro negro y confesó que no era por moda sino que por frío. Mientras que Didier Bustillo dijo que anoche sufrió con el cambio de clima.

“En La Unión no ha estado haciendo mucho calor últimamente porque hay viento, pero aquí está algo helado”, comentó.

Todos terminaron, menos Salvador Coreas y Nelson Reyes, que se pasaron el tiempo haciendo centros para que Juan Carlos Mosquera saliera a cortarlos.

A descansar

Después todos se fueron a las gradas para disfrutar del partido de segunda entre el Telecom contra Juventud Independiente.

El tiempo se fue en un par de bromas y Valerio que quería cantar pero eso desespera a Quartarone. Se fueron antes de que terminara el primer tiempo para descansar.

Por la tarde, tuvieron dos horas para salir un rato, comprar algo, o tomarse un jugo; después, a la concentración en El Álamo para estar listos para la cita.

Alimento que no falla después de los entrenos

José Israel Pereas comenzó a vender hot dogs en el Estadio Óscar Quiteño de Santa Ana hace 30 años.

Nació en La Unión pero la vida lo llevó hasta occidente.

Después de cuatro años la necesidad de regresar a su tierra lo hizo volver y se llevó el negocio hasta oriente.

Desde entonces vende en La Unión, es fiel seguidor del Balboa y no falta a ningún entreno, afirma.

Ahora ya tiene varias unidades bajo su mando y esta semana estuvo presente en el Marcelino Imbers para llevar los perros calientes a los jugadores.

Todos van hacia José después de la práctica. Nenei le pide uno, después otro.

Monterrosa ya lleva dos. De pronto todos los jugadores le están comprando.

“Acá ya me salió la navidad”, comenta.

¿Y qué nos va a dar usted de regalo si ganamos?, preguntan los jugadores.

 
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