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En el bosque se perdió el
lobo
Amistoso Los de Chalchuapa no
llegaron y el Municipal se partió en dos.
César
Najarro
El Diario de
Hoy
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| Peligro. Una nube
de abejas llegó en lugar del equipo de Chalchuapa.
Los jugadores se lanzaron al suelo para protegerse mientras
el público, sin entender, silbaba en las gradas.
Foto EDH |
Minutos antes del partido, la gente dejaba
los juguetes para poder ingresar. Un buen número de
aficionados llegó al partido amistoso entre el Once
Municipal y el Lobos.
El objetivo era recaudar juguetes para los niños pobres
de Ahuachapán y la gente respondió. El tiempo
pasaba y los lobos no llegaban.
Adalid Magaña explicó: Le deben una plata
a los muchachos y sólo se le presentaron siete.
Viajaron hasta Ahuachapán con esos siete para explicar
el problema, pero no quisieron jugar ni ser complementados
con elementos del equipo canario: Por la imagen del
equipo, el técnico prefirió que los medios criticaran
a los directivos y no a ellos.
Henry Rojas armó dos equipos, uno azul y otro amarillo
ante las protestas del público: Nos han engañado.
Adalid ladrón, decían. Los árbitros
pitaron el inicio.
En el azul estaban Elmer Hernández, Mauricio Ortero,
catalnica Martínez, Alessandro de Oliveira
y otros.
En el amarillo, José Urbina, Víctor Jaramillo,
Wilmer Ramos... pero la atracción era Anel Canales,
el panameño que está a prueba en el equipo y
que vino junto al técnico Miguel Ángel Mansilla.
Ni cinco minutos habían pasado cuando todos se tiraron
al suelo por una nube de abejas que se disponía a atacar.
El público empezó a silbar, pero seguían
rondando.
Al fin voló el peligro y Oliveira puso el primero al
cerrar un centro que atravesó toda el área.
El empate fue del debutante Canales.
Para el medio tiempo, buena cantidad de público se
fue. Mansilla, que estaba en las gradas, se metió al
campo para, junto a Rojas, dar indicaciones.
En el segundo, el mismo Canales puso el definitivo 2-1 a favor
de los amarillos.
Después saldría expulsado Juan Lazo en un juego
que poco tuvo de amistoso
Lazo chocó con Jaramillo, quien le colocó un
codazo. Inexplicablemente ni siquiera fue amonestado verbalmente.
El partido terminó sin que el lobo apareciera.
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