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El show de Nenei

El delantero hizo el gol del triunfo y lo festejó a su modo: tirándose en la grama

Mauricio Qüehl
El Diario de Hoy

Lesionado. El brasileño jugó con un problema en su rodilla, pero cumplió. Fotos EDH / Mauricio Castro

Es, sin duda, un personaje muy singular, incomprendido por muchos, pero querido por varios.

Suele pasar en ocasiones más tiempo discutiendo o buscando faltas cuando lo marcan que generando peligro. Ayer era uno de esos juegos.

Pero no puede negársele la constancia que tiene por querer anotar. Esa le dio un premio sobre el minuto 74 cuando marcó el único tanto con que Balboa derrotó ayer a FAS.

Lo celebró como él suele hacerlo. Todo un show: corrió, gritó y se acostó en el suelo.
Cinco minutos más tarde debió darle paso a Carlos Asprilla. Las palmas fueron para él cuando salió.

“Yo vengo de una lesión en mi rodilla y por eso le agradezco al profesor Quartarone que me haya tomado en cuenta para este juego. Ya son dos los que juego como titular y creo que estoy respondiéndole al equipo y a la afición”, dijo más tranquilo el jugador, una vez que había dejado atrás en el camerino su ropa deportiva.

“La verdad es que me encanta anotar por esta gente linda. Pero todavía falta más por trabajar, porque lo nuestro es clasificar y aún no lo hemos logrado”, expresó.
“Tenemos que pensar ahora en lo que se viene y ojalá que pueda volver a anotar para que mi equipo gane y por fin podamos estar en las finales, algo que casi logramos en el campeonato pasado y al final es nos escapó”, concluyó De Mello.

El brasileño, quien en algunos de los pasajes del partido recibió la queja de los aficionados, que pedían a Asprilla, al final le dio la razón al entrenador. La gente terminó por aplaudirlo.

Descontrol. El parabrisas de un carro particular sufrió una rotura. También agredieron uno de los buses que llevaba a la Turba Roja. Fotos EDH / Mauricio Castro

Guerra de piedras al acabar el juego


Tanto al que lamenta la derrota como al que se excede por la celebración del triunfo, poco les importa dañar a terceros que nada tienen que ver con sus pasiones.
Porque eso fue lo que sucedió ayer en los alrededores del Marcelino Imbers, una vez había concluido el juego entre Balboa y FAS.

Basta una dosis considerable de alcohol en las venas de los aficionados y una mínima provocación para que se encienda la chispa.
Quién sabe qué cafre lanzó una piedra contra un autobús que había llevado parte de la Turba Roja hasta el estadio unionense. El resultado: el parabrisas roto de la unidad.

Luego se desataría una guerra de piedras entre seguidores de ambos clubes, en medio de mujeres y hombres con niños. Por fortuna nadie salió herido, pero un vehículo particular también resultó dañado en uno de sus vidrios laterales.
“Aquel hijuep... fue”, “no aquel pend... que va allá fue”, fueron algunos de los reclamos que unos a otros hacía cuando se hicieron presentes efectivos de la Policía Nacional Civil.

Más tarde el autobús santaneco se marchó en medio de una guerra de insultos y una escolta de los agentes policiales. Nadie resultó capturado. Lamentablemente.

 
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