POSIBLES SUCESORES  
 
 

Enterrados los restos de Arafat en la Mukata

Yassir Arafat fue enterrado hoy en la que fuera su sede en Ramallah, la Mukata, en medio de caóticas y emotivas escenas provocadas por los miles de personas que se acercaron a despedir al "rais" y que trataban de tocar el féretro del líder palestino.

Con honores. Guardias cargan el ataúd con los restos del máximo dirigente palestino. Foto EDH / Reuters

Agencias
El Diario de Hoy


Horas antes de que el cadáver de Arafat llegara a Ramallah procedente de El Cairo, donde se había celebrado un funeral de Estado en su honor, miles de personas irrumpieron en la Mukata hasta desbordar el recinto, ante la impotencia de los guardias de vigilancia que en un principio habían recibido órdenes de no permitir la entrada más que a los invitados a la ceremonia fúnebre.

Cuando aterrizaron los dos helicópteros que llevaban a Arafat y a la comitiva fúnebre que lo acompañaba, la multitud se abalanzó frenética hacia los aparatos.

La masa de gente saludó el regreso de su fallecido líder con gritos frenéticos y los encargados de seguridad tuvieron que lanzar varias salvas al aire para dispersar a la multitud, que se había acercado peligrosamente al helicóptero en el que llegaron los restos de Arafat.

Sin embargo, los esfuerzos resultaron en vano y se perdieron entre los disparos efectuados por muchos asistentes que tiraban al aire para expresar su excitación. La multitud, muchos de ellos elevando las manos con el gesto de la victoria, gritaba "Yassir, Yassir" y "Allah u Akbar (Dios es grande)", entre otros.

También los líderes palestinos que acompañaban el último viaje de Arafat salieron a la puerta de uno de los helicópteros para pedir una y otra vez a la avalancha que se retirara para que pudiera sacarse el sarcófago.

En medio de grandes dificultades por la gran cantidad de gente congregada, las fuerzas de seguridad palestinas transportaron finalmente el ataúd de Arafat, envuelto en una bandera palestina, por encima de las cabezas de la gente hasta su tumba, situada a unos 40 metros.

Multitudinario. MIles de palestinos se volcaron a las calles para dar el último adiós a Arafat. Foto EDH / Reuters

Algunos de los miembros de la Guardia Presidencial de Arafat lograron subirse al féretro mientras éste pasaba de mano en mano hasta su destino.

Agitaron sus brazos -e incluso uno un arma- en el aire y se unieron a los gritos de la gente que rodeaba el ataúd del "rais".

Primeros informes hablan de varios heridos debido a la aglomeración, pero debido al caos reinante resulta por el momento imposible precisar su número.

Dado que la situación había quedado fuera de control, la ceremonia de enterramiento tuvo que ser acortada.
Arafat descansa ya en una "tumba provisional" construida rápidamente en las últimas horas en la Mukata, bajo tierra traída desde el Monte del Templo (Al Haram al Sharif para los musulmanes) de Jerusalén, con la esperanza de que algún día pueda ser trasladado a la Ciudad Santa, tal como deseaba el que dirigiera los designios de los palestinos durante las últimas décadas.

 

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