El milagro de aída
¡Bendito el que viene!

Aída Mancía de Tobías, la maestra de Ceremonias de la Presidencia de la República, estaba tan emocionada que se salió del protocolo en la recepción oficial del Papa, para decirle: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”.

Para doña Aída, una mujer con una vasta experiencia en la locución y la radiodifusión salvadoreña, el acto sería como otros, pero, admite, se equivocó. “Me corté. No seguí la órdenes de protocolo... Me sentía como en el cielo, me proyectaba a Jesús”, confiesa.

En un momento su mirada se cruzó con la del Santo Padre. “Sus ojos color cielo transmiten amor, serenidad, bondad y esperanza”, recuerda.

En seguida afirma que el encuentro le dejó un milagro: cuando estaban en la despedida en el aeropuerto, pidió a Dios por su madre, que es diabética y tenía dos orificios en la pierna izquierda por una caída. Doña Aída no podía acercarse al Santo Padre, pero su ayudante llegó de repente a agradecerle y le dio dos rosarios. Una semana después las llagas de la madre de doña Aída habían sanado.