La esperanza entre la agonía
Mario
Alfaro, coordinador de Liturgia de Lumen El Salvador, recuerda la primera visita
de Su Santidad a El Salvador como un acontecimiento inédito para
los salvadoreños. Llegó a darnos esperanza en el momento
que más la necesitábamos, en medio de la guerra, dice.
Alfaro trabajó desde el movimiento de Encuentros
Matrimoniales en la coordinación de las peregrinaciones que llegaban del norte del país. Las caravanas de buses llegaban a la Colonia Atlacatl y de allí la gente se iba a pie hasta la ruta del papamóvil o al templete. El pueblo recibía la esperanza en medio de la desesperanza; aliento entre la agonía de la guerra.
Las calles estaban desiertas porque la gente se había volcado a la zona de Metrocentro. Incluso mucha gente durmió allí, porque querían estar en primera fila, pero había otros que se sentían felices con sólo verle desde lejos.
En 1996, Alfaro volvió a participar en el encuentro con el Papa, esta vez como ministro extraordinario de la Comunión y luego le entregó al Sumo Pontífice, delegado por las organizaciones de laicos, un documento con la petición de que se agilizara la beatificación de monseñor Óscar Arnulfo Romero.
Como en casa
El
maestro José Benjamín Santamaría Lagos guarda una gran
experiencia espiritual en su vida. Dirigió el coro papal en las dos visitas
de Su Santidad a El Salvador, en 1983 y 1996.
Para Santamaría Lagos, la visita del Santo Padre en 1983 significó un reavivamiento espiritual en tiempos de crisis. Para esa época, su visita fue como un bálsamo. Acuérdese de que sus palabras fueron: Sean artesanos de la paz. Creo que es un ser humano que ha transformado el mundo, aseguró.
En cambio, en 1996 su mensaje fue de reconciliación y para el director coral ha habido reconciliación, sobre todo, en el aspecto social y espiritual.
El maestro Santamaría Lagos agradece la oportunidad de dirigir el coro -con más de 250 voces- en ambas visitas y recuerda que hasta un cardenal dijo que se sentía como en Roma y es que ésa fue la idea: hacer sentir al Papa como en su propia casa.