La Virgen desvió la bala magnicida
Un importante capítulo de la biografía de Juan Pablo II lo había escrito muchos años atrás Lucía, uno de los tres pastores a quienes el 13 de mayo de 1917 se les apareció la Virgen de Fátima, en la llamada Cueva de Iría, en Portugal.
El 26 de junio de 2000, el Vaticano publicó el texto del Tercer Secreto de Fátima y un documento respaldando la interpretación de la visión como una predicción del atentado contra el Papa y la persecución del comunismo contra los cristianos.
El texto del secreto fue escrito en 1944 por Lucía dos Santos, ahora una frágil monja de 93 años, que es la única sobreviviente de los tres niños.
Se
temió que el secreto contenía una visión apocalíptica
del final del mundo, pero éste, según el Vaticano, se refiere
a eventos que aparentemente ya ocurrieron.
Interpretación del secreto
La Hermana Lucía dice que ella y otros dos niños, Francisco y Jacinta, vieron un ángel con una espada en llamas.
Después vieron un obispo vestido de blanco y tuvimos la impresión de que era el Santo Padre.
Antes de que el Vaticano decidiera revelar el secreto, enviados del Papa visitaron a la Hermana Lucía, enclaustrada en un convento, para escuchar su opinión sobre la interpretación del tercer secreto.
Ella repitió su creencia de que la visión de Fátima tiene que ver con toda la lucha del comunismo ateo contra la Iglesia y contra los cristianos, y describe los terribles sufrimientos de las víctimas de las luchas en el siglo XX.
El documento agregó: Cuando se le interrogó: ¿Es el Papa la principal figura en la aparición?, la hermana Lucía respondió sin dudar que era él.
En
el atentado, el turco Mehmet Ali Agca disparó y estuvo a punto de matar
al Pontífice, en la Plaza de San Pedro, en 1981, en el momento en que
en Polonia, la tierra natal del Papa, se iniciaba el efecto dominó que
llevó a la caída del comunismo en Europa del este.
El documento dice: La Hermana Lucía estaba totalmente de acuerdo con la declaración del Papa cuando afirmó que fue la mano de la Virgen la que desvió la bala y la fortaleza del Papa la que lo detuvo en el umbral de la muerte.
El Papa cree que fue la Virgen de Fátima quien le salvó de la muerte por las balas de Agca, que fueron disparadas en el mismo día del aniversario de la visión de los tres niños pastores.
Hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora, un poco más en lo alto, a un ángel con una espada de fuego en la mano izquierda, centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo.
Sin embargo, las llamas se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el ángel, señalando la Tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, penitencia!.
Y vimos en una inmensa luz, que es Dios: algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él o a un obispo vestido de blanco y hemos tenido el fuerte presentimiento de que fuera el Santo Padre.