Acercó Iglesia al Judaísmo e Islam

El Papa toma audaces iniciativas para trasladar su mensaje de paz y concordia. En Siria entró a la Gran Mezquita de los Omeya. El gesto, único en la historia del papado, originó controversia, pero también elogios de cristianos y musulmanes.

Fue un pequeño paso para el Pontífice, pero un gran salto para la Iglesia Católica.

Juan Pablo II es el primer Papa que ha visitado una mezquita musulmana, con lo que envía al mundo un gesto de acercamiento ecuménico.

En Siria, en marzo de 2000, el prelado asistió a una ceremonia en la Gran Mezquita de los Omeya, donde se encuentran los restos de Juan el Bautista, que es venerado por el Islam como el profeta Yahia.

La mezquita de los Omeya es uno de los lugares sagrados del Islam. Acompañado del clérigo musulmán, el Pontífice reiteró su llamado de unidad y tolerancia a todas las religiones.

El Papa dijo que cristianos y musulmanes deben perdonarse sus ofensas del pasado y mirarse como socios, no como adversarios. Según el Vaticano, ésta fue la primera vez que cristianos y musulmanes oran juntos de forma organizada.

Sin embargo, no faltaron las críticas. Musulmanes radicales habían exhortado a que Juan Pablo II dejara fuera del templo todos los emblemas católicos como la cruz, aunque esto fue descartado por los anfitriones sirios.

Una multitud llenó las instalaciones del estadio en el centro de la capital siria. Antes, por la mañana, Juan Pablo II había celebrado una misa multitudinaria en el centro de Damasco. Unas 40 mil personas dieron la bienvenida a la máxima autoridad de la Iglesia Católica en el estadio deportivo de Abbassyne, cuando ingresó al recinto en su papamóvil.

Llamado por la paz

La tolerancia religiosa y la paz en Medio Oriente fueron los temas que dominaron la peregrinación del Santo Padre, que siguió los pasos del apóstol Pablo al inicio de la era cristiana por Grecia, Siria y Malta.

Su Santidad hizo un llamado a Israel y a sus vecinos árabes para que conviertan “el temor en confianza” y acabar así con décadas de conflictos armados en Medio Oriente.

El Pontífice apeló a la unidad y a la paz en la región. De esta forma respondió a las declaraciones del presidente de Siria, Bashar al Assad, quien comparó el sufrimiento de los árabes con la persecución de Jesucristo.
“Mi peregrinación es también una ardiente oración de esperanza”, dijo el Papa, al rezar por la paz en una localidad siria en las Alturas del Golán, cerca de la frontera con Israel.

Luego, el Sumo Pontífice viajó a Malta, última escala de su viaje que previamente le había llevado por Grecia.