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Eva María, antes y después

Esta vez no sufrió con el peso. festejó con una banderita que le regaló su tío y luego fue a ver competir a su compañera susana calderón.

Carlos Vides/EDH
Desde Santo Domingo
El Diario de Hoy
EVA POSA CON SU MEDALLA para el diario de hoy. atras, las aguas del mar caribe. “el sonido del mar me relaja”, confesó. Foto Álvaro López
La pesista se enfundó su chumpa de El Salvador después de la victoria. En la solapa, como una muestra de su creencia en el Creador, estaba un pequeño pin con la imagen del Divino Niño Jesús.

LA PREVIA. ¿Qué hizo Eva antes de competir? Su entrenador, Roberto Guerra, nos dio el detalle hora por hora: “Nos levantamos temprano, a las seis de la mañana. Luego a las 7 a.m. salimos de la Villa. Ella iba tranquila, aunque la ansiedad es normal. A las 8 a.m. participó en el pesaje, y todo fue bien, porque ella tuvo el menor peso corporal de todas las competidoras (68.04 kilos). Luego desayunó fruta, sandwiches y algunos bocadillos, y le dimos mucho suero oral.

EL LLAMADO. Después de la premiación, Eva tuvo que pasar al dopaje y luego viajó a la Villa. Todavía no había podido hablar con su familia. El Diario de Hoy estuvo ahí cuando al fin lo logró y pudo hablar con su madre, mientras se transportaba de la Villa a Parque del Este para ver competir a su compañera Susana Calderón. Cuando colgó, nos dijo, con un poquito de tristeza: “Ellos ya sabían, alguien les habló antes....”.

TRENZAS. Eva participó en la competición con un listoncito azul, “aunque yo quería hacerme trencitas, pero las dominicanas no quisieron hacérmelas porque dijeron que con mi pelo no se podía... además, en 2001 haceréselas costaba 5 dólares, y ahora cuesta 20. ¡Pero no me voy de la isla sin mis trencitas!”, dijo. 

EL REGALO. Eva festejó con una pequeña bandera de nuestro país. “Es que yo tengo una grande, pero esa de seguro se la llevó mi familia a Chinameca”, explicó la pesista entre risas, “porque ahí nos llevamos las cosas después de Navidad”. La bandaerita se la regaló su tío, Valerio Fontanals, el principal impulsor para que Eva se iniciara en el levantamiento de pesas. “Me dijo que me la daba para cuando subiera al podio, para que no subiera sin nada”.

FOGUEOS. Eva no participó en ninguna base de entrenamiento desde San Salvador 2002. Sólo se entrenó en la Villa Centroamericana, en Ayutuxtepeque, mientras otras atletas de nivel panamericano estaban en Bulgaria y Rusia. Al menos sí tuvo dos competencias: la Copa Guatemala en mayo y la Copa Simón Bolívar (Venezuela) en junio.

LA PAZ. La pesista salvadoreña tuvo un momento de relax después de la competencia: mientras posaba para El Diario de Hoy con su medalla, a la orilla del Caribe, dijo que “el sonido del mar me relaja... es que yo soy signo Piscis, soy agua. La verdad lo que necesito ahorita es meterme a una piscina o a un jacuzzi”, bromeó.

LAS CLAVES. Hubo dos detalles de peso para que a Eva se le facilitara el camino a la plata: primero, la ausencia de la mexicana Cinthya Domínguez, con quien se esperaba que librara una durísima batalla por la plata (la azteca no dio el peso), y segundo, el hecho de que la dominicana Miosotis Heredia no estaba físicamente al cien por ciento, pues aún se recupera de un parto por césarea de hace menos de un año.
Eva María Dimas, en los Panamericanos de Winnipeg ’99, al momento de hacer efectivo el levantamiento de 107.5 kilos con el que al final ganó la medalla de bronce. Eva en el podio. La campeona cuscatleca no en una novata de los grandes eventos. En 1999 fue medalla de bronce en Winnipeg. Al centro la estadounidense Khadija Hunter, medalla de oro, y a la izquierda, la dominicana Miosotis Heredia que en aquella oportunidad fue medalla de plata. “Me siento más fuerte”. Eva María Dimas había anticipado que se sentía mejor que hace cuatro año y lo demostró. La plata en su mano, lo confirma.

Molins: “Sabía que Eva no nos iba a fallar”

Con las maletas cargadas de frustración y cara de preocupado, Enrique Molins, presidente del INDES, llegó el jueves por la noche al aeropuerto de Comalapa proveniente de Santo Domingo.

Apenas aterrizó el avión, casi por instinto encendió su telefóno celular. Le habían dejado un mensaje que le cambió súbitamente el humor. “Ganamos una medalla de plata, Claudia Landaverde...”. Se lo había dejado Ernesto Díaz Bazán, presidente de la Federación de Tiro con arco.

Ayer, sin embargo, no pudo esperar. Cada media hora se comunicaba con alguien a Santo Domingo para saber de la suerte de Eva María Dimas. “En realidad sabía que Eva no nos iba a fallar, esperábamos plata o bronce”, contó más aliviado Molins, quien todavía no había podido felicitar por teléfono a la pesista.

Su felicidad era evidente: “Con esta plata de Eva María ya logramos más de lo que se había conseguido en los 56 años ateriores”.

Ayer ya no esperaba otras buenas noticias, pero desde su celular llegó otra sorpresa cerca del mediodía. Le avisaron que Ricardo Merlos había ganado el bronce en arco recurvo.

“La verdad es que ni esta medalla ni la de Claudia Landaverde las esperábamos, pero siempre estuve confiado de que íbamos a superar todo lo hecho anteriormente. Por eso estoy satisfecho, aunque si hubiéramos ganado algunas medallas que se nos escaparon por poco estaría en la glora”, concluyó.