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La plata que llegó en silencio

Tan sorpresivo como feliz: la arquera Claudia Landaverde ganó una inesperada medalla de plata ayer en la ronda olímpica individual. ¡Al fin!

Carlos Vides/EDH
Desde Santo Domingo
El Diario de Hoy
La salvadoreña estuvo a punto de quedar fuera en las primeras de cambio, cuando se enfrentó en dieciseisávos de final (a 18 flechas) a la ecuatoriana Romina Quiroga. Foto Rutilio Enamorado Monge

La espera terminó: El Salvador ya tiene una medalla, y es de plata. La ganó una joven de 24 años de voz dulce, ánimo sereno y pulso certero, Claudia Landaverde, quien calladita fue subiendo poco a poco en la ronda olímpica individual hasta llegar a la lucha por el oro. Aunque perdió esta final contra la estadounidense Jennifer Nichols, la plata ya estaba en su bolsa.

¿De dónde salió esta tiradora? Es un caso sorprendente, pues Claudia apenas tiene siete meses de practicar el tiro con arco recurvo, pues antes pasó tres años entrenándose en el arco compuesto. “Cambié porque tenía curiosidad, y menos mal que seguí esa curiosidad, porque si no no hubiera llegado tan lejos en estos Panamericanos”, expresó la arquera, quien logró superar a rivales de gran experiencia a nivel mundial y olímpico.

La felicidad de su entrenador, el cubano Alberto Herrera, no cabía en el Campo de Tiro de Parque del Este. “Todo el mérito es de ella, demostró un gran corazón, una gran ecuanimidad y un gran orgullo por su patria”, expresó emocionado.

“Yo platiqué con ella algo especial para que se tranquilizara. Hablamos de una fábula de Esopo, sobre un huevo de águila que cayó del pico de una montaña y cayó en un nido de codornices. Esta águila creció como codorniz y no podía volar más de un metro, y cuando un día vio a un águila volando alto, alto, se preguntó por qué ella no podía hacer eso”, comentó Herrera.

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Modificaron la posición de sus muebles, el teléfono suena continuamente y ahora, en medio de la sala, exponen las medallas conseguidas por su hija. Aún falta que llegue a la colección la plata panamericana.

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“Le dije que su caso era igual, que ella podía volar tan alto como quisiera, que no tenía nada que perder porque se iba a enfrentar con atletas hasta con 17 años de experiencia. Ella sonrió, sentí que lo asimiló bien. Y luego tiró como nunca”, dijo el preparador.

El camino de Claudia

La salvadoreña estuvo a punto de quedar fuera en las primeras de cambio, cuando se enfrentó en dieciseisávos de final (a 18 flechas) a la ecuatoriana Romina Quiroga. Incluso tiró un tres como puntaje, pero se recuperó y logró avanzar por apenas dos unidades, 134 a 132.

Este triunfo le dio confianza y desde ahí mostró una precisión arrolladora. La venezolana Rosanna Rosario, quien fue campeona panamericana en 2002, cayó ante la cuscatleca 148 a 127, y luego Claudia, ya armada de una concentración de hierro, dio cuenta de la mexicana Zelma Novelo en los cuartos de final (a doce flechas) 104 a 97.

Ya estaba en semifinales. Se veía venir la medalla. Todo el público la tomó como su tiradora mimada, y los gritos de ¡El Salvador, El Salvador! se sintieron como en casa.

A estas alturas, otra arquera de respeto ya había mordido el polvo: la mexicana Marisol Breton, oro en San Salvador 2002.

Pero Claudia seguía viva. Debía enfrentarse en semifinales a la venezolana Vanessa Chacón, y si ganaba, aseguraba plata, aunque luego perdiera buscando el oro.

Esa semifinal fue una oleada de nervios, pero increíblemente la salvadoreña, a pesar de su juventud, supo controlarse. Su segunda flecha (de doce disparos) fue un bajísimo dos, pero se recuperó y tuvo un cierre perfecto: sus últimos tres tiros pegaron justo al centro, con el diez como premio.

Así venció a la venezolana por 99 a 93. La plata ya estaba segura. Y aunque al final no pudo ganar el oro, pues cayó ante la estadounidense Nichols por 109 a 93, esa presea de plata es suficiente para dar alegría a todo el país. ¿O no?
 
“La medalla se la dedico primero a Dios, porque solo él está con nosotros cuando uno pasa por estos momentos. Luego a mi familia y a mis entrenadores. Todos los atletas nos ilusionamos con ganar, yo también, aunque sabía que sería muy difícil.

Por eso no me esperaba poder llegar tan lejos. Anoche me desvelé, no pude dormir. Ahora espero tener la oportunidad de participar en un campeonato abierto que habrá en Colombia, en donde habrá tres plazas para estar en Juegos Olímpicos”.

Claudia Landaverde, plata en tiro con arco recurvo femenino
 
La Segunda plata en nuestra historia

El triunfo de Landaverde solo tiene un referente en la historia deportiva de nuestro país en Panamericanos: el segundo lugar que alcanzó el nacional Oliver Adams en el remo de los Juegos de Mar del Plata ’95. Con esta medalla, El Salvador llega ya a seis en su historia continental. Las otras cuatro son preseas de bronce.
 
Tiro al plato
Medalla: Dios
El Salvador: mi país
Victoria: (suspira) esfuerzo
Tiro con arco: especial
Oro: Esfuerzo
Plata: También esfuerzo, pero también un sueño
INDES: gratitud
Presión: me desvelé anoche, no dormí nada
 
Los gustos de una ganadora

¿Qué le agrada hacer a la ahora subcampeona Panamericana de tiro con arco?

Le gusta el cine, “aunque más que todo alquilo películas para verlas en la casa, porque normalmente paso del entreno al estudio y del estudio al entreno. Me gustan las comedias”. Su actor favorito es Mel Gibson y sobre las actrices dijo que “hay muchas… no sabría escoger cuál”.

En tipos de música “me gusta de todo hasta el rock. Digo así porque ya me acostumbré a escuchar rock porque le gusta a mis hermanos”. Por cierto, tiene dos hermanos y una hermana, y ella es la segunda.

Tiene 24 años, estudia Química y Farmacia (ya egresó, ahorita está sacando su tesis) y, aunque se puso un poco tímida cuando le preguntamos, no tiene novio.
 
Ernesto Díaz Bazán, presidente de la Federación Salvadoreña de Tiro con Arco y de la Confederación Panamericana de este deporte, se desvivió por informar al ingeniero Enrique Molins sobre la medalla.

Llamó a decenas de teléfonos para asegurarse de que el presidente del INDES, quien viajaba en esos momentos de la isla a San Salvador, supiera la noticia cuanto antes. No supimos si tuvo éxito.

Ricardo y Critóbal Merlos, así como Miguel Ángel Veliz, los otros arqueros salvadoreños, celebraron la Victoria de Claudia, pero también lo tomaron como un compromiso. “Ahora nos toca a nosotros”, dijo Ricardo, quien hoy disputará la ronda olímpica individual con sus compañeros y mañana la prueba por equipos. “Claudia es mi heroína y creo que la de todo el país”, comento Cristóbal.

Durante la premiación, lastimosamente, los cadetes que participaron en la ceremonia cometieron un error: pusieron la bandera salvadoreña al revés, por lo que el escudo nacional disfrutó de cabeza la primera medalla en estos Panamericanos. Tal vez fue la falta de costumbre de ver ganar a los cuscatlecos, pero ahora ya se rompió el hielo.