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¡Nos robaron una medalla!

La decisión de los jueces le arrebató al nacional Julio Cubillas, de taekwondo, una medalla de bronce que legítimamente había ganado.

Marcelo Betancourt/EDH
Desde Santo Domingo
El Diario de Hoy
El salvadoreño Julio Cubillas, de taekwondo, perdió ante el brasileño Diogo Silva tras polémicos fallos arbitrales. Foto EDH

Fue el minuto más largo que los salvadoreños han vivido en Santo Domingo.

Si esos 60 segundos hubieran transcurrido sin contratiempos, el taekwondista cuscatleco Julio Cubillas habría asegurado el bronce y podría haber peleado por la plata o el oro.

Pero un polémico fallo del juez cubano le dio la vuelta a la historia y le negó una presea más a El Salvador en estos Panamericanos.

Cubillas, quien enfrentaba al brasileño Diogo Silva por un boleto a la semifinal en la categoría de hasta 68 kilogramos, entró al tercer y último período del combate con ventaja de 4-2. La medalla estaba cerca.

Hasta ese momento, el salvadoreño había dominado el combate. Pese a que comenzó perdiendo (0-1), se recuperó y empató al final del primer período tras realizar un ataque que obligó al brasileño a recibir atención médica en su pierna izquierda.

El golpe le restó velocidad a las reacciones de Silva y el salvadoreño aprovechó para irse arriba 4-2.

Cuando arrancó el episodio final, el brasileño se fue encima en busca del empate, mientras que Cubillas se defendía como podía. En varias ocasiones fue sancionado con “kyongo” por retroceder y rehuir combate.

Silva logró conectar con su pierna izquierda a medio minuto del final, pero a cambió recibió un golpe de Cubillas. El tablero electrónico indicaba 5-3 a favor del salvadoreño. El cuscatleco tenía medio bronce ganado.

Arriba las manos

Y entonces llegó el momento de la tragedia. Faltando siete segundos, el brasileño arrinconó a Cubillas en una esquina y cuando el cronómetro ya marcaba cero (0:00.0) el brasileño levantó su pierna izquierda y golpeó a Cubillas en la cabeza. Cubillas se desplomó sobre el tatami no sin antes golpear al brasileño.

El juez cubano no hizo caso del tiempo y le otorgó dos puntos a Silva y uno a Cubillas. El marcador todavía favorecía a El Salvador por 6-5. Pero después el juez le cantó el sexto “kyongo” al salvadoreño por caerse en combate y lo descalificó por regla.

El entrenador salvadoreño Mauricio Carrillo estalló en cólera y de inmediato protestó pues el tiempo ya había concluido y, además, el “kyongo” era incorrecto porque no cuenta cuando la caída es ocasionada por un golpe según los acuerdos del congresillo técnico de estos Panamericanos.

El grito de reclamo fue secundado por delegados mexicanos, dominicanos, cubanos y argentinos. Mientras, Cubillas aún daba vueltas en el tatami, frustrado. Después, envuelto en llanto, se consoló con sus compañeras en el área de calentamiento.

Sin embargo, a su alrededor todavía un revoloteo de protestas. El entrenador Mauricio Carrillo presentó una apelación que costó 200 dólares. Los jueces deliberaron durante diez minutos y anunciaron que su fallo favorecía a Brasil.

“Tenemos que preparar políticos deportivos para que no nos hagan este tipo de injusticias”
Mauricio Carrillo, entrenador salvadoreño.

LA POLÉMICA QUE NOS ALEJÓ DE LA MEDALLA DE BRONCE

La voz de los jueces

Los jueces explicaron que su decisión se basaba en que el golpe que recibió el salvadoreño Julio Cubillas no le había ocasionado la caída sino que ésta había sido causada por un desliz en acción de ataque del cuscatleco. Según las reglas, esa sí es razón para sancionar con kyongo. Además, resolvieron que la patada del brasileño Diogo Silva fue dentro del tiempo reglamentario.

Raquel está fuera

La taekwondista salvadoreña Raquel Sandobal también quedó eliminada en la categoría de más de 49 kilogramos. Sandobal cayó en primera ronda ante la cubana Samara Morales con marcador de 6-3.

“Esa medalla es mía”

Con ojos llorosos, su voz entrecortada y aún confundido, Julio Cubillas lamentó su derrota. “La verdad no sé que fue lo que pasó. La ventaja era muy amplia. Al árbitro no lo entiendo, terminaron los tres minutos, yo bajé la guardia y todavía contó puntos.

El combate ya había finalizado”, logró explicar con dificultad el taekwondista de 19 años.
“Estoy triste.

Enojado porque tanto esfuerzo, tanto tiempo y que venga alguien y te robe una medalla. Yo cuando vine a Santo Domingo sabía que la iba a ganar. Esa medalla era mía, es mía”, enfatizó Cubillas mientras recobraba el coraje.

Pero el atleta salvadoreño, quien pasó un año preparándose para esta medalla no es de los que se rinden con facilidad y finalizó diciendo que iba a seguir trabajando.