Volver a Inicio
 

El fugaz paso de Miguel Moreno

El judoca salvadoreño le dijo adiós a los Panamericanos después de sostener un combate.

Marcelo Betancourt/EDH
Desde Santo Domingo
El Diario de Hoy
Miguel no duró mucho.

Un minuto con cincuenta segundos duró la participación del judoca salvadoreño Miguel Moreno en Santo Domingo 2003. El Pabellón de Judo retumbaba de porras para los judocas dominicanos, pero los atletas y los delegados de la misión salvadoreña, que apenas se acomodaban en sus asientos, quedaron mudos.

Después de que el breve combate contra el argentino Jorge Lencina terminó, el cuscatleco se ubicó en los graderíos, clavó su mirada hacia el frente y encogió los hombros. La frustración lo rebalsaba.
No era para menos, Miguel había enfrentado al mismo argentino en la misma ronda hace un mes en Brasil en la disputa del Campeonato Panamericano y el resultado había sido mucho más reñido.

Desde que supo de su rival, Miguel y su entrenador brasileño Aarón Barbosa comenzaron a dibujar la estrategia y se esperaba una mejor respuesta del salvadoreño.
Esta vez, en 30 segundos, el argentino hizo rodar a Miguel y consiguió su primer wazari (medio punto).

Otro lance igual y Lencina ganaba el combate.
Desde ese momento, ambos tomaron sus precauciones hasta que el argentino logró sumar su segundo wazari faltando tres minutos con 10 segundos de tiempo reglamentario.
“Me ganó el agarre y de eso sacó ventaja. Cada pelea es muy distinta y hoy (ayer) me fue muy mal”, explicó Miguel Moreno.

En cuanto a sus expectativas, el salvadoreño dijo que esperaba quedar debajo de Cuba y Estados Unidos pero no lo consiguió. Su eliminación en el primer combate puso difícil su llegada a Atenas 2004, pues esta competencia era clasificatoria para Olímpicos.

“Salió muy apático a la pelea, tenía que buscar más al argentino. No le salió bien el combate, no tuvo oportunidad”, analizó el entrenador Barbosa, quien lleva cinco meses preparando a Miguel.