Le faltó más tino
Luisa Maida no pudo alcanzar
las finales de los 25 metros pistola en los Panamericanos.
terminó en el puesto 14.
Marcelo
Betancourt / EDH
Desde Santo Domingo
El Diario de Hoy |
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Su
arranque fue flojo, Luisa tiró dos
sietes y sólo pudo sumar 90 al final
de los primeros diez disparos de 60 que
tenía que realizar. Pero no lucía
nerviosa.
Foto Rutilio Enamorado Monge.
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Sólo un libro y sus
implementos habituales de tiradora la acompañaban.
Ese que le había regalado su mamá
Cristina de Maida, llamado Testimonios Devocionales
para la Mujer, una recopilación de
salmos, proverbios y máximas.
No leía nada específico, la tiradora
Luisa Maida abría el libro en cualquier
página y se detenía en el renglón
que enfocaba primero. Su intención era
relajarse para la competencia de pistola rápida
25 metros que estaba por comenzar.
Su arranque fue flojo, Luisa tiró dos sietes
y sólo pudo sumar 90 al final de los primeros
diez disparos de 60 que tenía que realizar.
Pero no lucía nerviosa.
De vez en cuando regresaba al libro, practicaba
ejercicios de precisión con su dedo índice
y después volvía a la pistola.
Luisa se recuperó un poco y lanzó
94 y 91 en las siguientes dos series de diez disparos.
Pero no era comparable con el trío de 96
que lanzó la estadounidense Sandra Uptagrafft,
quien era líder hasta ese momento. La salvadoreña
era undécima.
Para la serie de disparos cada tres segundos,
la cuscatleca lanzó 91, 94 y 93. Sin embargo,
sus promedios no estaban a la altura del 100 y
del 98 que tiraban las estadounidenses Janine
Bowman y Uptagrafft. El esfuerzo de Luisa le valió
para el puesto catorce compartido con la argentina
Ana Gibaut, con un total de 553.
Pero esta vez no hubo lágrimas, como cuando
no alcanzó la esperada medalla de pistola
de aire. Luisa se cambió de zapatos, pensó
por un momento recostada en su silla, guardó
sus implementos y salió del polígono.
Sus compañeros Tirso Molina y RafaelEspinoza
la esperaban y al encontrarlos les mencionó:
No era mi prueba, hasta mucho hice con este
resultado.
Las reflexiones
de Luisa
Agradece siempre a Dios,
no duda en reírse, mira a los ojos para
hablar y enfoca el doble para escuchar. Así,
con buen ánimo y con respuestas cortas
y directas, la tiradora Luisa Maida analizó,
unos instantes después de cerrar su participación
en los Panamericanos 2003, sus resultados y habló
de sus días en Santo Domingo.
El Diario de Hoy: ¿Qué sacas
de tu participación en los Juegos Panamericanos?
Luisa maida:
Pues, después de la competencia me di cuenta
que todavía me falta para ser una tiradora.
¿Qué te falta?
Me falta confianza y me falta saber dejar los
problemas ajenos al deporte, afuera del polígono.
¿Eso no lo sabías antes de venir
a santo Domingo?
Sí, como no, sí lo sabía
pero lo que pasa es que a veces necesitas que
te pasen estas cosas cómo lo que me pasó
en mi primera prueba, para captar bien y darte
cuenta de ello. (deja escapar una risa leve).
¿Qué hay del mañana de
Luisa?
El mañana. Ay, no sé, matrimonio.
(se tira una caracajada). Pues seguir adelante
a pesar de los problemas.
¿A qué le llamas problemas?
Falta de tiempo para entrenar por los estudios
y cosas que Dios le va poniendo a uno.
¿Cuál es tu siguiente objetivo?
Foguearme más, entrenarme más y
prepararme más en tiro hasta que Dios me
permita.
¿Y en cuanto a competencias?
Eran los Juegos Olímpicos (Atenas 2004),
pero realmente no se puede. Era de conseguir aquí
la cosa (el boleto). Esta competencia era clasificatoria.
Y no lo conseguí. Existe la posibilidad
de un pase por invitación pero es bastante
remoto.
¿Alguna vez has pensado dejar el tiro?
Es que es imposible, es como un vicio. Es que
no puedes dejarlo.
Si diez puntos era lo que tu querías lograr,
¿con cuánto te regresas a El
Salvador?
Con un siete.
¿Cómo han sido tus días acá
en Santo Domingo?
Pues no he podido salir (comienza a reírse),
además mi novio no me deja (termina la
frase envuelta en una carcajada). No, lo que más
me ha gustado y que nunca lo había visto
es la unión que han tenido los atletas
salvadoreños.
Los de esgrima, ciclismo, voleibol, lucha, todos
fregando, platicando y dándonos
apoyo. Tal vez el domingo o el lunes tenga tiempo
para conocer, ya veremos.
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